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El Periódico Extremadura

Enrique Pérez Romero

Nueva sociedad, nueva política

Enrique Pérez Romero

Vidas ejemplares (XXIII): Juan Francisco Trujillo Blanco

Reconoció haber percibido 1.350.000 € en ayudas fraudulentas de la Junta de Andalucía

Las abundantes muestras de solidaridad corporativa expresadas la semana pasada por dirigentes del PSOE, hacia los condenados (por varias instancias judiciales ya) en el «caso ERE», obligan a recordar en qué consistía aquel sistema fraudulento diseñado y consentido durante años en el seno de la Junta de Andalucía. Y nada mejor para definir la esencia de algo que acudir a quien la representa ejemplarmente. 

Juan Francisco Trujillo Blanco fue chófer (conductor asignado como personal laboral fijo de la Junta de Andalucía) de Francisco Javier Guerrero Benítez, entre febrero de 2003 y octubre de 2007. Francisco Javier Guerrero (que falleció el 11/10/2020 a los 63 años), fue director general de Trabajo y Seguridad Social de la Consejería de Empleo entre 1999 y 2008, bajo las órdenes de tres consejeros: Guillermo Gutiérrez Crespo (1999-2000), José Antonio Viera Chacón (2000-2004) y Antonio Fernández García (2004-2008). Todos ellos a las órdenes de Manuel Chaves González como presidente de la Junta. 

Pero volvamos al chófer. Trujillo fue encarcelado en la madrugada del 21/03/2012. Comenzó siendo acusado de once delitos y terminó siéndolo de veintidós. 

Durante su declaración, reconoció que tanto él como su jefe consumían cocaína «a cualquier hora» (entre cinco y diez gramos diarios), que gastaron 25.000 euros para comprarla (prepararla para su consumo era una de sus labores como chófer), y que al menos en dos ocasiones viajó a Madrid en 2007 a por sobres con dinero de la empresa Vitalia, que luego entregaría a su jefe. La cocaína que consumían era adquirida, según él, al hijo del dueño de un restaurante de la Sierra Norte sevillana, también investigado por las ayudas fraudulentas de las que salía el dinero para la droga. 

Trujillo llegó a reconocer haber percibido 1.350.000 euros en ayudas fraudulentas procedentes de la Junta de Andalucía, para lo que creó tres empresas falsas a instancias de su jefe. Además, en el momento de ser detenido, el chófer estaba cobrando la prestación de desempleo ilegalmente, ya que había sido dado de alta de manera ficticia, según sus declaraciones, por dos empresarios amigos. 

Con el dinero recibido, Trujillo se compró tres terrenos y un piso en la sevillana calle San Luis. Le entregó 24.000 euros a su mujer para que comprara otra finca. Se gastó mucho dinero en regalos para su jefe: un piano de 4.000 euros, teléfonos móviles de 1.200 euros, ropa por valor de 2.000 euros, dos relojes y antigüedades. Además, le entregó entre 60.000 y 80.000 euros en mano. 

Pero no era suficiente. Según su testimonio, su jefe le dijo que «necesitaban tener liquidez» para mantener el consumo de cocaína, y le pidió el DNI de una persona mayor para hacerle los ingresos. Pergeñaron una falsa póliza de seguros para su madre, Estrella Blanco: Trujillo imitó la firma de su madre y recibió por esa vía otros 122.649 euros. 

Juan Francisco Trujillo Blanco está pendiente de juicio. La Sección Primera de la Audiencia de Sevilla ha fijado los días 5, 9, 14, 15, 16, 23 y 30 del próximo mes de septiembre. La causa del «chófer de la coca» es una de las piezas separadas en que se estructura el «caso ERE». Se le piden 14 años de cárcel, 30 de inhabilitación y una indemnización de 1.475.028 euros. Esto le convertiría, con mucho, en el principal condenado por la causa, el doble de años de prisión por los que fue condenado su jefe y los jefes de su jefe. Además de esta pieza principal, Trujillo ya fue condenado por delitos fiscales, y cumplió año y medio de cárcel. De hecho, es el único encausado que ha cumplido condena. 

Trujillo, tras ser cesado su jefe, fue enviado a trabajar a su destino anterior, la Delegación Provincial de Jaén (octubre 2007), pero se le incoó un expediente disciplinario, y fue sancionado con el despido el 08/07/2009. Al mismo tiempo víctima (de una amplia red política clientelar) y verdugo (posible autor de más de una veintena de delitos con grave daño a la hacienda pública), Trujillo podría representar ejemplarmente la continuidad de «la España de los santos inocentes», en la que cuando un criado ya no sirve es salvajemente sacrificado y, al mismo tiempo, la manera en que los trabajadores pueden llegar a corromperse en contacto con una clase política que nunca paga suficientemente por sus fechorías. H 

*Licenciado en CC de la Información

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