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El Periódico Extremadura

Ramón Gómez Pesado

Un monstruo ha venido a vernos

A pesar de que lo hayamos inaugurado a bombo y platillo...

Aún no conocía la remodelación y nueva puesta a punto que se había llevado a cabo en el nuevo diseño de la estación de tren de nuestra ciudad. Pero, para ser sincero, albergaba una ilusión expectante en todo mi cuerpo cuando llevé a mi hija a la estación para que cogiera el tren que la llevaría a Madrid aquella tarde. ¿Cómo sería? ¿Cómo habrían preparado una estación moderna en nuestra ciudad que estaría preparada para recibir a trenes y pasajeros de la añorada alta velocidad?

Trenes y velocidad de un futuro que se me antojaban cada vez más cerca de Extremadura. Y, efectivamente, nada más bordear el interior de la rotonda de Juan Pablo II, me encontré con unos accesos amplios y limpios, con bella jardinería y cómodos aparcamientos. Y, en su interior, máquinas inteligentes que te servían un billete en un plisplas, personal atentísimo y eficiente tras el acogedor mostrador de información… Relojes modernos en los andenes, de ésos que no se dejan pasar sin contar ni uno sólo de los sesenta segundos que tiene cada minuto, y unos paneles visuales electrónicos en los que basta una sola mirada para quedar informado, con pelos y señales, del itinerario del próximo tren que arriba a la estación y del último que la abandona.

Os aseguro que allí encontré un ambiente embriagador, perfectamente perfumado, además, con la cálida y clarísima voz de la megafonía, arrullando suavemente cada pizca de información que se emitía por unos altavoces, sinuosamente camuflados, en el moderno mobiliario con que se ha dotado a la nueva estación. Aquello parecía un sueño, después de todas las promesas falsas tintadas con los más variopintos colores de todo el espectro político durante un ya más que larguísimo periodo de tiempo.

Por eso, ver aquello ahora en nuestra ciudad era casi aceptar, por fin, que el AVE llegaba ya, seguro, a Extremadura. Ya no íbamos a presenciar ni a sufrir más escenas propias de siglos pasados, de viajeros cargados con sus maletas, errando a campo abierto y esperando ser rescatados, sentados sobre ellas, porque la máquina del tren de turno no paraba de averiarse cada dos por tres. Dejaríamos de ser tratados, los extremeños, como ciudadanos de segunda o tercera clase en esto del tema ferroviario, y pasaríamos a ser viajeros dignos, utilizando trenes rápidos que acortarían las distancias para acercarnos más a la capital.

Borracho de emoción como me encontraba y, después de dejar a mi hija partiendo hacia Madrid, a medida que me acercaba de vuelta al acceso de la estación desde los andenes, escuché, sin esfuerzo, porque hablaban suficientemente alto, la conversación entre una pareja en la que parecían discutir sobre la clase de trenes que habían venido a Extremadura, a nuestra flamante estación. Me colé en la conversación y lo que les escuché decir me pareció algo increíble…

Porque, ya está claro, que a Extremadura todavía no han llegado trenes de Alta Velocidad. Es demasiado pronto, por lo visto, para lo que nosotros sabemos y podemos esperar. Ahora, en principio y para ir abriendo boca, nos han enviado unos trenes que se denominan ‘Frankenstein’, unos trenes híbridos o duales, construidos a partir de modificaciones en algunas composiciones de la serie 130 de Renfe. De alta velocidad, nada de nada. Les mueve a ratos la electricidad y a ratos el diésel, y se han quedado a unos 170 km/hora de alcanzar los 320 operativos que alcanza la alta velocidad real. Y si no llegan a tiempo a las estaciones, se cambian las horas para ajustar los retrasos. Al oír todo aquello y, sobre todo lo de ‘Frankenstein’, me acordé de la película de Juan Antonio Bayona ‘Un monstruo viene a verme’, y enseguida supe que mi sueño se convertía, al momento, en terrible pesadilla porque, al igual que al pequeño Connor del film, a nosotros también ha venido un monstruo a vernos, a pesar de que lo hayamos inaugurado a bombo y platillo y con la presencia de su majestad el Rey.

El niño protagonista consiguió superar todos sus miedos y fobias con la ayuda de un monstruo, y nosotros, con la resiliencia y el estoico aguante que nos caracterizan, seguro que seremos capaces de superarlos también, pero nos debe seguir dando más fuerzas aún para denunciar, cada vez más fuerte, a aquellos que ningunean a nuestra tierra, no permitiendo que prospere, por no dejarnos nunca circular por las vías que conducen al verdadero progreso.

*Exdirector del IES Ágora

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