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El Periódico Extremadura

Carmen Martínez Fortún

La curiosa impertinente

Carmen Martínez-Fortún

Ismos

Mucho antes que el sincorbatismo, que no es invento de Sánchez como tampoco lo es el racionamiento ni la censura, existió el trajedepanismo. Felipe González fue el más atractivo exponente y lo popularizó como una forma de ser y entender la vida y la política. Había toda una declaración de principios en aquellos socialistas vestidos de pana de la Transición. Podemos quiso cargársela con su trasnochado coletismo pero su líder no resistió el peso de la fama o la tensión constante de su frustrado asalto a los cielos, o, más seguro, la incómoda carga de trabajo. Su sucesora ha optado por el ropacarismo, que no es lo mismo que la elegancia, pero lo prefiero al desaliño impostado de falso pobrete del antaño político y ahora aspirante a catedrático.

Los líderes, políticos o no, han usado siempre el atuendo de un modo simbólico, --véase el austero camisetismo de Zelenski--. Puesta a elegir, una prefiere a los que visten como más les favorece y dejan a los demás que les imiten si quieren pero en total libertad. Así, hija de militar como es, respeta muchísimo el uniformismo castrense y colegial pero repudia todos los demás. Principalmente el guerrerismo de Stalin, que buscaba y conseguía infundir terror. También le repele el cuellomaoísmo, que aunque resulta sexi en un cañón como Sean Connery, es siniestro hasta el extremo, como su funesto creador, lo mismo que el camisanegrismo o el camisapardismo cuando lo portan por obligación los súbditos que imitan a su amado y genocida líder. Considerando espantosos estos estilismos no le espantan menos otros, puestos de moda por dictadores más cercanos, como el inefable y espantoso chandalismo adoptado por Castro cuando se despojaba de su verde militar e imitado luego por Chávez y Maduro.

Para concluir, no todo es malo en estos ismos de vanguardia. Así que, fuera de la política, agradezco en cambio que Letizia haya aprovechado la cumbre de la OTAN para imponer el elegante y confortable alpargatismo. Y la animo a que siga paseando su medalaganismo y minifaldismofresco y sin complejos.

*Profesora 

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