Kiosco

El Periódico Extremadura

Francisco Rodríguez Criado

Apuñalar a Occidente

Rushdie ha pasado gran parte de su existencia pendiendo de un hilo

Tal vez la noticia no sea que al escritor británico-estadounidense Salman Rushdie le apuñalaran hace unos días en Nueva York cuando se disponía a dar una conferencia, sino que este triste suceso haya tardado tantos años en producirse. La fatua dictada por Jomeini en febrero de 1989 por la publicación de la novela Los versos satánicos ha sido durante todo este tiempo una amenaza a tener muy en cuenta, como demuestran el asesinato del traductor de la novela al japonés (Hitoshi Igarashi) o los intentos infructuosos de hacer lo propio con el traductor al italiano, Ettore Caprioli, y con el editor noruego, William Nygaard.

El escritor pasó una década en la clandestinidad, pero luego decidió vivir sin miedo y salir a la calle sin demasiadas precauciones. Es posible que pese a los riesgos de sufrir un atentado, materializados el pasado viernes, tomara una sabia decisión, pues vivir con miedo es sinónimo de no vivir. No deberían pesar tanto en su ánimo las cuchilladas recibidas en el cuello y el abdomen, sino que haya podido llevar una vida anormalmente normal durante todos estos años. 

Rushdie ha pasado gran parte de su existencia pendiendo de un hilo por culpa de una fatua absurda: su novela no era un ataque contra el islam, era simplemente una obra de ficción, mucho más citada que leída, y paradójicamente denostada por millones de personas que ni siquiera saben de qué trata. 

Aunque la fatua fue dictada nominalmente contra un escritor, era en realidad una sentencia contra la forma de vida occidental que este representa, respetuosa con la libertad de creencias.

El estadounidense de origen libanés que se abalanzó sobre el autor de Hijos de la media noche trató de apuñalar a todo occidente. Un occidente que, como el propio Rushdie, aun con la visión diezmada, se afana en seguir vivo y con la cabeza bien alta. 

*Escritor

Compartir el artículo

stats