Opinión | Nueva sociedad, nueva política

Vidas ejemplares (XXIX): Oriol Pujol Ferrusola

Hijo del exmandatario catalán, parte importante del clan familiar

Oriol Pujol Ferrusola.

Oriol Pujol Ferrusola. / El Periódico

Como ocurre con casi todas las semblanzas de esta serie, la que nos ocupa hoy está fuertemente conectada con otras, fundamentalmente dos: la de su padre, Jordi Pujol i Soley (capítulo XXVI, 22/11/2022) y la del designado por su padre para seguir mandando en Cataluña (XXVII, 20/12/2022). De hecho, es muy probable que si la corrupción no hubiera entrado en las vidas de todos, Cataluña, a día de hoy, siguiera siendo un cortijo del mismo clan desde que se reinició la democracia en España. 

No en vano, como en la mayoría de los perfiles que aquí dibujamos, Oriol, quinto hijo de Jordi, es un licenciado en veterinaria al que no se le conoce ejercicio en tal labor. Quizá le gustaban los animalitos de pequeño y fue un capricho de adolescente, sabiendo papá, como sabía, que no le faltaría sustento. Con 27 años ya era Jefe del Gabinete Técnico de la Presidencia del gobierno catalán, comandada por su padre. Dejó ese cargo a los 30, para ser nombrado Director General de Asuntos Interdepartamentales, también en Presidencia, tarea a la que añadió desde 1998 la de Director General de Relaciones con el Parlamento catalán. 

Con 33 años fue elegido como concejal del Ayuntamiento de Barcelona por CIU, tarea que simultaneó desde el año siguiente con la de Secretario General de Industria, Comercio y Turismo de la Generalidad, con su padre todavía como Presidente. No parece casual que coincidiera la salida de Jordi Pujol del Gobierno (2003) con que su hijo Oriol fuera incluido en las listas al Parlamento de Cataluña, para ser elegido, como así fue, en 2003 y en 2006. Y aún menos casual que en 2007 fuera nombrado portavoz de CIU en ese mismo parlamento. De hecho, fue elegido secretario general de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) el mismo año que su padre dejó la presidencia de la organización. Todo parecía perfectamente pactado entre Artur Mas y Jordi Pujol para que Oriol recogiera el testigo de la mafia que se había creado en Cataluña desde el comienzo de la Transición. 

Sin embargo, justamente durante el verano del año del relevo definitivo entre Jordi Pujol y Artur Mas (2012), se supo que la Agencia Tributaria consideraba a Oriol Pujol «colaborador necesario» de una trama de corrupción en torno a la concesión de las estaciones de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en Cataluña. Pujol habría colocado a Josep Tous, número dos de la Diputación de Barcelona, al frente de una operación por la que habría recibido 72.000€ de la Generalidad, en facturas falsas. Fue imputado por tráfico de influencias por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña el 19/03/2013, ya que «coordinaba, dirigía y daba el necesario apoyo desde una vertiente política» al resto de investigados. El 14/07/2014 delegó la secretaría general de CDC, esperando quedar exonerado y poder continuar su carrera política y el legado de su padre. 

La Fiscalía Anticorrupción pidió 92 años de cárcel, sumando las penas de toda la familia, de los cuales 8 de ellos serían para Oriol

Aunque se había declarado inocente, el 11/07/2018 rubricó un pacto con la Fiscalía, en el que reconoció los delitos de cohecho, falsedad documental y tráfico de influencias, por los que fue condenado a dos años y medio de prisión, y una multa de 76.000€. El 17/01/2019 ingresó en Brians II, y solo 65 días después, el 22/03/2019, le fue concedido el tercer grado.

En otro verano, el de 2020, el juez José de la Mata, de la Audiencia Nacional, propuso juzgar a toda la familia Pujol Ferrusola (Jordi Pujol, Marta Ferrusola y sus siete hijos), puesto que conformaban una «asociación constituida para delinquir», que, aprovechando su «posición privilegiada», se habría enriquecido «durante decenios», llegando a acumular un «patrimonio desmedido» que se vinculó con «percepciones económicas derivadas de actividades corruptas». 

En mayo de 2021, la Fiscalía Anticorrupción pidió 92 años de cárcel, sumando las penas de toda la familia, de los cuales 8 de ellos serían para Oriol que, en octubre de ese mismo año, pidió la absolución. En su defensa, afirmó que en su familia no había existido «más acuerdo que el de admitir el ingreso en sus cuentas de los fondos opacos situados en el extranjero», y que «las infracciones tributarias que pudo cometer las efectuó en solitario». 

El proceso a la familia Pujol comenzó en 2012 y se prevé que durante 2023 Oriol Pujol tampoco pueda ser juzgado.

*Licenciado en CC de la Información

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