Opinión | Con permiso de mi padre

Mi mamá me mima

Es más fácil salir al mundo con la certeza de tener quien te quiere incondicionalmente

Podría escribir de muchas mujeres, infinitas, desde la liberada y frutariana Eva a la amante coronada Camila, mujeres que sienten y viven, que intentan ser felices o que se conforman con sobrevivir.

Pero aprovechando la fecha, escribiré de las madres, de esa mujer que se enfrenta al milagro de traer una vida al mundo y, desde entonces, comprende que un corazón puede latir en dos pechos a la vez y seguir viviendo, pero con más preocupaciones y sobresaltos.

Mujeres que hace décadas salieron de casa de sus padres para formar su propio hogar, negándose otro futuro que no fuese ser amas (ejem) de casa y madres. Las cosas van cambiando por suerte y hay muchas opciones, más puertas abiertas (aunque queden aún algunas que abrir) y otras maneras de ver la vida. Pero ahí sigue la maternidad como acto de amor que crea un vínculo de por vida. Porque habrá otras formas de amar, pero ninguna tan desinteresada como ésta.

Tengo la suerte de haber vivido rodeada de mujeres fuertes: abuelas, tías, madre, hermanas, que eligieron la maternidad por deseo propio y consiguieron compaginarlo con sus estudios, trabajos o la dedicación, legítima también, a hacer más confortable la vida de los suyos.

Ya saben que pido la venia de mi padre cada semana en esta columna, pero lo que no les he contado nunca es que para que yo pudiera ser lo que soy (signifique eso lo que signifique) siempre ha estado ahí mi madre tejiendo una red de seguridad, amor y confianza, creando un hogar en el que sentirme feliz y a la vez independiente, apoyando o acompañando mis pasos y permitiendo que me equivoque y aprenda. Porque es más fácil salir al mundo con la certeza de tener quien te quiere incondicionalmente y es capaz de todo por ti, y que da por hecho que eso es lo que hay que hacer, sin reproches ni esperando contrapartidas.

Así que sí, tengo la inmensa suerte de tener una madre con todas las letras, capaz de dividirse en tantas partes como hijos tiene, y a la que no me va a dar la vida para agradecerle que me quiera tanto, a pesar de mí misma.

*Periodista

Suscríbete para seguir leyendo