El Periódico Extremadura

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Jorge Fauró

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María Guardiola: Dura, que no extrema

Candidata del PP a la Presidencia de Extremadura

María Guardiola: Dura, que no extrema Jero Morales

Tres kilómetros separan la Puerta del Sol de Madrid de la sede del Partido Popular en la calle de Génova. Algo más de 300 kilómetros desde Cáceres. En la primera reina Isabel Díaz Ayuso. Lo hará con mayoría absoluta a partir de su toma de posesión al frente de la comunidad autónoma tras los resultados electorales del 28M. Trescientos kilómetros al suroeste de la capital de España, María Guardiola Martín, de 44 años, aspira a convertirse en la primera mujer en presidir la Junta de Extremadura.

En una comparativa de urgencia se diría que a ambas las separa un trecho ideológico: populista la una, más centrista la otra; frentista la primera, permeable a los preceptos clásicos de la izquierda, la segunda. Y a pesar de esa primera sensación tan diferencial entre la una y la otra, las similitudes van apareciendo en caminos paralelos hasta confluir en la misma senda. Ambas son del mismo partido, eran unas desconocidas cuando se apostó por ellas y ninguna está dispuesta a aceptar la tutoría de Génova, a tres kilómetros una, a 300 la otra. 

Después de todo, Cáceres, la ciudad que vio nacer a Guardiola, está mucho más cerca del antiguo Reino de Portugal que de la corte de Castilla, y la historia dejó escrito que en esas lindes las tutelas se aceptan a regañadientes y que todo acuerdo viene precedido de una larga negociación. A cambio del gobierno en grandes capitales y por no contradecir su discurso de campaña, Alberto Núñez Feijóo está dispuesto a que en Extremadura gobierne la lista más votada -la del PSOE-y no la que sume la mayoría -la del PP con Vox-, lo que dejaría a Guardiola a las puertas de Mérida con el socialista Guillermo Fernández Vara en la cávea del teatro romano.

La mayoría absoluta en Extremadura se sitúa en 33 escaños. PSOE y PP han empatado a 28, aunque los socialistas han logrado 6.000 votos más. Unidas Podemos ha obtenido 4 escaños y Vox 5. Solo las derechas suman mayoría. «Mis jefes son los extremeños», ha zanjado Guardiola. Al igual que Díaz Ayuso, es otra hija de Saturno que no está dispuesta a ser devorada.

De Isabel Tocino a Esperanza Aguirre, pasando por Ana Pastor o Cayetana, María Guardiola es dentro del PP una singularidad adaptada a los nuevos tiempos, sin ataduras ideológicas severas, el equivalente femenino a la metamorfosis popular encarnada en Juanma Moreno. Porque en la inevitable muleta de Vox en que la extremeña deberá apoyarse si quiere gobernar la autonomía y evitar que se repitan las elecciones, Guardiola ha trazado unos mínimos de los que dice no está dispuesta a ceder. Es dura, pero no extrema. Abraza la economía liberal de la derecha (rebajas fiscales, equilibrio entre lo público y lo privado, el antisanchismo en el discurso). Juega con los colores de la bandera autonómica y rechaza hablar de líneas rojas. Son líneas verdes, blancas y negras, y detrás de la barricada sostiene principios históricamente ligados a la izquierda. 

«A las cosas se les llama por su nombre», ha dicho. Y en ello incluye la defensa del aborto, de la inmigración, de las leyes LGTBI y la violencia machista, conceptos ideológicos que la separan de la ultraderecha y de algunos dirigentes de su propio partido. Ha llegado a aplaudir algunas campañas del Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero. Sobre el candidato ultra con quien tarde o temprano deberá sentarse a hablar, Guardiola se ha mostrado tajante: «Me gustaría saber si está manejado por el señor feudal para que le diga lo que tenemos que hacer en esta tierra». ¡Bum!

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas y diplomada en Ciencias Empresariales, funcionaria de la Junta, concejala en la oposición en Cáceres entre 2015 y 2022 y primera mujer que dirige el partido en Extremadura, fue designada por Pablo Casado para liderar el PP regional y sustituir a José Antonio Monago, que presidió el Gobierno autonómico hasta 2015.

En tiempos de Casado, María Guardiola ya era una rareza tras las siglas del PP. Lo es menos en la era Feijóo, en la que algunas baronías populares combinan una aparente moderación con ramalazos neocon inspirados en los 90. Cuidado, por tanto, con las tutelas paternalistas que se pretenden desde Madrid.

Los genoveses tenían la fama, pero los grandes conquistadores, Pizarro, Núñez de Balboa o Hernán Cortés, procedían de Extremadura. Y no siempre se plegaron a los deseos de Castilla. En las próximas semanas veremos si le aguanta el discurso. 

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