El Periódico Extremadura

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Daniel Salgado

Es decir

Daniel Salgado

Lo que Borrell no dijo

Hay que decirlo así: sin decirlo. Exactamente, como lo dijo Josep Borrell el sábado en la entrevista al diario El País. Le bastaron dos palabras: «paradoja» y «carajo». Con eso está dicho todo. 

Hay, a partir de esas dos palabras, lo suficiente para elaborar de forma inconsciente, automática, intuitiva, lo que realmente piensa Borrell, lo que realmente habría dicho (pero la corrección política, ay). Lástima que la noticia se rebotara con el verbo «lamentar» en vez de «quejar», con lo fácil que habría sido aprovechar el énfasis y titular: «Borrell se queja de la paradoja de que la formación de gobierno en España dependa de alguien a quien España la importa un carajo». Incluso abreviado: «Borrell se queja de la paradoja de que España dependa de alguien a quien España le importa un carajo». Pero no. Demasiadas jotas: queja, paradoja, carajo. Tal vez no sea ripioso (no hay nada que rimar), pero es irritante. Molesta al oído, la paradoja, la vista y el carajo.

Hay que pensar que Borrell considera únicamente la posibilidad de que el PSOE forme gobierno, no el PP. Pero no porque Borrell sea socialista, que es lo que podría alegarse. Borrell es socialista, sí, militante del partido desde 1975. Pero Borrell es un socialista muy inteligente. Más: Borrell es un político muy inteligente. Mejor: Borrell es un hombre muy inteligente. Habría dicho lo mismo si fuera el caso del Partido Popular, aunque no le faltarían críticas, reproches, lo habitual: «Vaya, al alto comisionado de la Unión Europea le parece una paradoja», «Que España le importa un carajo, dice. ¡A él sí que le importa un carajo!». Y por ahí.Lo de las dos Españas, ay, directamente en vena.

Hay que pensar que pensar que Borrell considera únicamente la posibilidad de que el PSOE forme gobierno, no el PP

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Hay que partir de los hechos (o de la realidad, más mostrenca) para entender por qué únicamente el PSOE. Los hechos son conocidos, así que bastará con recordarlos brevemente. El PSOE, como se ha visto con la presidencia del Congreso, cuenta con Sumar, BNG, Bildu, ERC y… y Puigdemont. Y el PP, por su parte, solo podríangobernar con PNV, CC y UPN, además de Vox, claro,cuyo apoyo se da por supuesto (a Vox no le interesa la repetición de elecciones, lo que significa quepodría incluso abstenerse si Sánchez se presenta a revalidar la investidura). La renuencia del PNV con respecto a Vox, por cierto, se explica por su propia naturaleza nacionalista. No se trata de Vox. Ayer mismo, el portavoz Aitor Esteban decía que «el PNV podría ser el rey del mambo de la investidura: pone, quita…» Se trata de que los partidos nacionalistas tienen la posibilidad del bloqueo parlamentario, una oportunidad como no la han tenido nunca, y, dada su natural naturaleza, tratan de sacar provecho de ello, claro, al mejor postor. ¿Por qué el PNV decía ayer que la investidura es precipitada? La respuesta es que aún no ha hablado con el PSOE. La respuesta es que el PSOE aún no le ha hecho ninguna oferta. 

Hay, así las cosas... hay que encajar la paradoja de que la formación de un gobierno en España dependa de uno a quien España le importa un carajo. Hay que entender que el PSOE lo intente, como también lo ha intentado el PP («Una cosa es hablar y otra tragar», Bendodo). Hay que admitir no ya lo que se le conceda, sino el hecho de que se le concede. Hay que asumir que la amnistía no será reconocer que un delito no existió, sino que el delito, para dejar de serlo, basta con olvidarlo. Hay que comprender que sea encarcelado e indultado en el mismo trámite, ambas instrucciones en una. Hay que tolerar que se jacte de haber derrotado al Estado español. Hay…

Hay que joderse. 

* Funcionario

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