Opinión | CALLE LIBRE
Simultaneidad
La escena pública debe llevar aparejado el complejo sistema de saber adaptarse a las circunstancias
Al hilo de los diarios que elaboran algunos escritores, donde reflejan sus vivencias más inmediatas y las resguardan del paso del tiempo (al modo, por ejemplo de ‘Porque olvido’, del poeta placentino Álvaro Valverde), se me ocurren algunas cuestiones que me gustaría contribuir a desentrañar.
Se trata, en un primer momento de buscar evitar la confrontación entre la sencillez y la humildad, por un lado, y la profundidad y el desarrollo, por otro. El ser lo que uno es sin mayores florituras. Sin disfraces. Sin adornos que, en muchas ocasiones, exceden el carácter de la auténtica personalidad y donde, también a veces, no es tan importante la reflexión profunda y sí la crítica directa.
Las emociones. El conocimiento. El saber historiar, como se decía en otras épocas, es otra forma menos académica y encorsetada de conocer la realidad.
Frente a ello, a mi juicio, podemos buscar el equilibrio entre la profundidad y la superficialidad. Entre lo denso y lo liviano. Entre lo intelectual y lo rudimentario.
La vida te enseña a aprender tanto de las cosas más simples que nos rodean, como de la aventura que te produce sumergirte en una ardua tarea de investigación. Sea la disciplina que sea.
Por eso, la escena pública debe llevar aparejado el complejo o delicado sistema de saber adaptarse a las circunstancias. No se trata de lanzar mensajes contradictorios, de acuerdo a la situación o el lugar donde te ubiques. Si no más bien, el ser tan certero en aprovechar las posibilidades que te ofrece tu auditorio, para transmitir, de manera más completa, comprensible y directa, las ideas o proyectos que pretendes explicar o desarrollar.
Ese es el sentido de la humildad al que me refería cuando intentaba conjugar la sencillez con la complejidad.
Por esa misma razón, tienen mucho más avanzado ese mecanismo divulgativo, las redes sociales y algunos programas de televisión muy mediáticos.
Creo que cada cosa en su sitio. Lo principal es discernir cuándo, cómo y dónde utilizar cada una de las herramientas o instrumentos dialécticos que hemos mencionado.
De esta forma, simultaneidad en la manera de poder expresar nuestros objetivos. En ocasiones de una forma, digamos más coloquial, directa o sencilla. En otras con un abanico de recursos que permiten extendernos en el razonamiento. O bien, sumando ambas maneras de percibir la realidad.
*Historiador
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