Opinión | Zona Zero
Cáceres, ciudad sonora
Las ciudades tienen su propia música, ese ritmo interior que marcan los metrónomos hundidos en sus aljibes

Festival de Blues en la ciudad monumental cacereña. / Carla Graw
Las ciudades antiguas sueñan con el mar y piden a los viajeros ofrendas de conchas, estrellas y gelatinosas algas verdes para restañar los siglos de silencio que erosionan sus adarves. Parece que sus piedras palpitan acompañando el rasgueo de una guitarra en la mañana luminosa, el melismático quejido del cantaor espontáneo, o los doce compases del blues que llegó desde un lamento azul nacido en el Misisipi profundo. Las ciudades -y Cáceres no es una excepción- tienen su propia música, ese ritmo interior que marcan los metrónomos sumergidos en sus aljibes, las lápidas de astronautas del pasado en los museos, o las desvencijadas gárgolas que son trasunto de las hazañas de quienes cruzaron ese añorado mar primigenio.
Allí, sobre los tejados del corazón de la ciudad, maullidos quejumbrosos y crotoreos de apareamiento acompañan a los transeúntes, ajenos al tráfago y a las exigencias urbanitas. Cáceres, ciudad sonora, acompasa al caminante con la cadencia de un arrullo materno, y le guía entre las plazas de Santa María y San Jorge, buscando el ritmo seguro de sus fósiles atrapados en las canterías milenarias.
Sí, Cáceres es un vals, con sus dos tiempos suaves y uno fuerte y asincopado, que hay que bailar mirando a sus ojos de agua antigua, consciente de que está tan hecha a la medida del hombre que la lluvia, las procesiones, la música o el teatro siempre la desbordan. Sin ese swing, sin ese tempo medio y rápido tan adictivo, los moradores de la ciudad caminaríamos desnortados, desprovistos de nuestro reloj interno, de esa deliciosa y atávica condena que nos devuelve al centro tonal de su canción medieval, atrapados en una melodía encadenada, que nos tiene in aeternum embelesados por una belleza que nos es imposible de comprender o de atrapar solo con la mermada red de nuestras pobres palabras.
- Las máquinas que estaban construyendo el puente de Cedillo (Cáceres) se retiran porque falta una firma de Óscar Puente y la obra se vuelve a retrasar
- Plasencia se prepara para una masiva llegada de seguidores para despedir a Robe
- El sushi conquista Cáceres: un nuevo restaurante se instala en la zona que más crece de la ciudad
- Hallado el cadáver del hombre desaparecido en Conquista del Guadiana
- Fernando López Rodríguez, catedrático de la UEx: 'Extremadura produce perfectamente la energía de Madrid y, ¿qué recibimos por ello? Nada
- Luz verde al proyecto que cambiará para siempre el antiguo hospital de la Montaña de Cáceres
- El Jincho de Orcasitas hace parada en Cáceres y se rinde a la carne a la brasa de este conocido restaurante
- O los miércoles, o los sábados: el mercado franco de Cáceres no tendrá días extra en Navidad y los ambulantes tendrán que elegir qué día prefieren
