Nueva sociedad, nueva política

El político de 2023: Rubén Gisbert Fraile

Liberal declarado y en ocasiones radical, su propuesta entronca con regímenes como el de Estados Unidos que, con sus virtudes y sus defectos, es hoy símbolo de las democracias liberales occidentales

Rubén Gisbert

Rubén Gisbert

Enrique Pérez Romero

Enrique Pérez Romero

Aunque en las manifestaciones públicas contrarias a la amnistía han adquirido especial relevancia pequeños grupos de nostálgicos fascistas —en parte por su extravagancia, y en parte por el gran interés mediático y político en concederles protagonismo—, lo cierto es que uno de los grupos más activos está siendo Junta Democrática de España, liderada por el joven jurista Rubén Gisbert Fraile (n. 1990).

Que tanto la organización como su líder —que llegó a ser reducido y retenido por la policía durante la acampada ante el Congreso del 11 de noviembre— estén siendo mayoritariamente orillados por los medios de comunicación, no es casual: representan un espacio político de absoluta vigencia en la España de hoy, que consiste en reclamar una reforma radical del sistema, más allá de las líneas ideológicas de los partidos.

Rubén Gisbert tiene un canal en YouTube con más de medio millón de seguidores, donde algunos vídeos logran cientos de miles de visualizaciones. Además, gestiona una web personal y tiene abiertas cuentas en todas las redes sociales, con abultados resultados en todas ellas, desde la que utilizan los miembros de más edad (Facebook, más de nueve mil, entre amigos y seguidores) hasta las predominantes entre los más jóvenes (TikTok, con más de veintisiete mil, y Twitch, con más de cuarenta y siete mil).

Su formación abarca Historia (Universidad de Valencia), Artes Escénicas (Escuela Superior de Valencia), Política (con Antonio García-Trevijano) y Derecho (Universidad Complutense).

No podemos pasar por alto su conexión con Antonio García-Trevijano Forte (1927-2018), una de las personalidades más influyentes del posfranquismo, que impulsó y coordinó la Junta Democrática de España original (1974). Trevijano fue una de las múltiples víctimas de la Transición, en cuanto que defendía la ruptura con el franquismo, que resultó la opción perdedora: tras la victoria de los reformistas, abandonó la política. Jurista de formación, dedicó gran parte de la vida a la defensa de sus ideas políticas y logró, además de un importante reconocimiento académico internacional, numerosos admiradores, seguidores y alumnos, entre los que se encuentra nuestro protagonista.

Gisbert no carece de ideología. Es evidente por sus manifestaciones públicas que es un liberal declarado y en ocasiones radical, y en cierto modo su propuesta entronca muy directamente con regímenes como el de Estados Unidos que, con sus virtudes y sus defectos, es hoy símbolo de las democracias liberales occidentales

Gisbert ha reivindicado en todo momento el cordón umbilical que une la Junta Democrática que él dirige con la de Trevijano y, así, también la conexión intelectual con su proyecto, que se basa en dos ideas fundamentales: eliminar el filtro de los partidos políticos como conformadores de la voluntad popular e instaurar una verdadera separación, en origen, de poderes (ejecutivo, legislativo, judicial).

El acuerdo PSOE-Junts para la investidura de Pedro Sánchez pone de manifiesto hasta qué punto ambos aspectos constituyen dos de las grandes debilidades del sistema político español. Por un lado, Sánchez ha evidenciado, más que ningún otro dirigente desde 1977, cómo la voluntad de una sola persona puede llegar a ser ley en la partidocracia española. Por otro lado, el acuerdo muestra a las claras que la confusión entre los tres poderes es total y se pretende llevar aún más lejos.

Gisbert no carece de ideología. Es evidente por sus manifestaciones públicas que es un liberal declarado y en ocasiones radical, y en cierto modo su propuesta entronca muy directamente con regímenes como el de Estados Unidos que, con sus virtudes y sus defectos, es hoy símbolo de las democracias liberales occidentales. A cualquiera que vea su web y sus redes sociales tampoco se le puede escapar que Gisbert emana una personalización de la política, con base en una excesiva magnificación del ego, que encaja mal en una propuesta radicalmente democrática.

A pesar de ello, su perfil y el liderazgo de Junta Democrática le hacen merecedor de este tercer reconocimiento de «político del año», desde que comenzáramos en 2021. Su amplia formación multidisciplinar, su raigambre intelectual con un proyecto fundacional de la democracia española y su fuerte dominio del nuevo lenguaje de la comunicación digital, le convierten en un político con más recursos que la mayoría de los que hoy lideran los partidos. Sin olvidar que Junta Democrática, aunque quizá no sea el bálsamo de fierabrás, es un proyecto muy necesario en la España de hoy.

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