Opinión | ANUARIO 2023
El año que se va
Meditar sobre el fin, como aconsejan místicos y sabios, disuelve vanas preocupaciones

Reunión de Sánchez con EH BIldu
todo tras sí lo lleva el año breve y -eterno Quevedo-no se puede decir mas con menos. Ahora, cercano el finde este año atroz y sangriento,mientras disfrutamos de las luces con que los ayuntamientos celebran su traca final, es bueno centrarnos en la sabiduría de las palabras definitivas y comprobar de un modo similar a lo que percibimos cuando volvemos de adultos a la vieja casa familiar,donde se alberga la memoria de los días dorados de la infancia,que es mucho más pequeña que la de nuestros recuerdos.
A partir de un determinado momento, cuando tratarnos a nosotros mismos de veteranos ya no es sino eufemismo, la vida corre de un modo vertiginoso. Y sin embargo, importa más que nunca no perder la ilusión. Una intenta seguir siendo la misma impertinente de siempre, en absoluto dispuesta a que las preocupaciones del momento mundial, europeo y nacional le amarguen las uvas que piensa tomar con toda la felicidad que procura una familia unida, aunque pesen las ausencias de quienes ya no están y tanto amor nos dieron mientras nos acompañaron.
Empezó 2023 con la felicidad de dejar atrás por fin la pesadilla de la pandemia y con Pedro Sánchez en La Moncloa donde también va a pasar el fin de año y cuatro más, aunque el futuro sea impertinente y ni siquiera su resiliencia probada pueda garantizarlo. Él sí se ha garantizado, a fuerza de no respetar prácticamente en nada la palabra dada, la investidura comprada con aquello que no estaba en su mano ofrecer. Esta semana culmina todo en su desvergüenza, con la evidencia de que los votos de Bildu a su presidencia incluían una nueva traición, que a estas alturas sorprende a pocos, encoleriza a más de media España y además no tiene remedio.
La guerra sigue en Ucrania con pocas esperanzas de que ganen los buenos y desde octubre el mundo asiste dividido a la escalada bestial en Israel, iniciada por los salvajes de Hamasy las esperadas atrocidades colaterales que el agredido, en su modo habitual ojo por ojo, no parece dispuesto a detener.
¿Qué va a desear una para el nuevo año? A usted, amigo lector, lo que usted necesite y desee. A España, un presidente que deje de mentir. A todos, un imposible. Que la bondad venza a la maldad, la verdad a la mentira. La justicia, siempre. Utópico y todo, no podemos renunciar a intentarlo.
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