Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | ANUARIO 2023

El año sin flores

Un villancico popular de abucheos recorre los mercadillos

Un niño entre flores de Pascua

Un niño entre flores de Pascua

Aquello que parece moral no es siempre moral. Éste sería, a mi parecer, el resumen político del año. Un año para olvidar en el que ni en los dulces días navideños con las nieblas y heladas de diciembre, ha escampado la lluvia retórica. La voz irritante de la enemistad se ha instalado donde no debía, justo ahí donde la afectación moral del presidente Pedro Sánchez ha ido a anidar: «el Congreso soy yo», parece decir y de inmediato suena la orquesta de primeros violines, «he ahí el hombre» piruetean. El creerse en posesión del poder supremo ha transformado a este hombre en pura aureola de vanidad y altanería satisfecha.

¡Qué lejos la alta política!

No será un año para recordar con especial candor pues la escena política se ha inundado de personajes convertidos en leñadores que se echan al monte en busca de cualquier vegetación exótica y malsana con la que llenar de sombra y hojarasca la hasta ahora virtuosa pradera española. Una desgracia pública que alimentan entre todos.

Un villancico popular de abucheos recorre los mercadillos; las bellas amistades se han derretido como la nieve; anhelamos aquella inmóvil tibieza de cuando un debate sonaba a mero forcejeo dialéctico, a pura rivalidad entre partidos. Ahora eso ya no es posible. El combate es una gran mancha que ensucia y destiñe hasta las puñetas algodonosas de los jueces. Se desprecian las distintas consideraciones políticas a base de llevar a cabo una política de ‘pocero’, de oscuridad y nausea.

Ya lo dijo Gide: «A medida que se emancipa el pensamiento, van aferrándose más a la moral». Ya ni siquiera se apela al romanticismo de otros tiempos, es imposible hallar una brizna de sentimentalismo político…sólo existe canibalismo. He ahí la gran laguna de los tiempos modernos: el Parlamento está de vacaciones; de nada sirve el horror a la hipocresía pues éste será el año en que también fue desactivada la opinión pública, las calles, las plazas, las ondas radiofónicas y hasta los hormigueros. Sólo queda recurrir a ser supervivientes, salvados por Évole o Jorge-ja.

¡Tristeza infinita! Todo tiende a la irritación, a la política de la mancha de aceite. Desprecio e imprudencia para resumir un año de desamor en general.

Apenas tenemos tiempo de respirar cuando surge una nueva guerra; vivimos pues entre signos de violencia altamente contaminante.

Tracking Pixel Contents