Opinión | A la intemperie

Rocha (y lo de Rocha)

Las personas, lo mismo que las ideas, bien vestidas, ganan

Pedro Rocha llega al Juzgado a prestar declaración.

Pedro Rocha llega al Juzgado a prestar declaración.

Probablemente se lo leí a Noel Clarasó o a Carlos Fisas. Carlos Fisas y Luis del Olmo… ¿Se acuerdan? Los que tengan edad para acordarse, por supuesto. Cierta edad obliga a ciertas lecturas. Perdonen el enredo… El caso es que estos días ha vuelto a mí una anécdota histórica, una de las pocas que llevo en la memoria. Una anécdota que admite distintas interpretaciones, que tiene alas para volar sobre sí misma (que es donde está la gracia). Además, bien pudiera ser cierta (que las hay, y muchas, que pasan por ciertas siendo falsas). La protagoniza Edgar Degas. Por cierto, en casa de mis padres colgaba una de sus bailarinas (una copia, por supuesto). ¿Qué habrá sido de aquel cuadro? ¿Qué ventolera se lo llevaría? En fin, al pan, el pintor francés fue invitado a la boda de una de sus modelos y, allí, tuvo a bien dirigirse al novio con estas palabras: «Es la primera vez que veo a su esposa vestida y así me gusta más».

Solo he hablado una vez en mi vida con Pedro Rocha, el cacereño que ‘casi’ preside la Federación Española de Fútbol, y me causó la buena impresión que se pude causar tras una breve entrevista en una cafetería. Nos presentó una amiga común por la que tengo especial aprecio, que también acabó en la Federación Nacional donde ha sido parte importante en la consecución del mundial femenino. A lo que íbamos, a Rocha. Siendo yo presidente del Club Deportivo Badajoz me ofreció ir en su candidatura a la Federación Extremeña de Fútbol. Yo no estaba para esas lides. Me tentó (pero poco). Lo mío con el fútbol era de otro palo. Así que agradecí su ofrecimiento, lo decliné y le deseé suerte. No recuerdo quién pagó los cafés, lo que sí recuerdo es que no me habló de amañar elecciones ni de trincar comisiones. Dicho sea por si mi testimonio pudiera servir a su defensa.

Todos, o casi todos, apoyaban a Rocha frente a Herrera, al menos hasta que ha sido imputado. Sospecho que no se trata de que hayan visto la luz de manera repentina, sino más bien que andan al sálvese quien pueda

Luego, en el transcurso de los años fueron llegando noticias. Buenas y malas. Creo que puso orden en la Federación Extremeña que andaba un tanto a la deriva y que las acusaciones de amaño en las elecciones quedaron en nada. Y, en estas, que alcanza a mandar en la Nacional. Tengo para mí que el cargo es de riesgo dado que los dos últimos presidentes, Villar y Rubiales, han terminado en el banquillo. Serán las malas compañías que tanto abundan en las aguas oscuras del poder y el dinero. Pudiera ser. El caso es que todos, o casi todos, apoyaban a Rocha frente a Herrera, al menos hasta que ha sido imputado. Sospecho que no se trata de que hayan visto la luz de manera repentina, sino más bien que andan al sálvese quien pueda. Por su parte, Rocha parece enrocarse. Yo, que de esto ni sé, ni entiendo, ni pregunto, barrunto que la marea se lo va a llevar. Y es una pena, porque viste de maravilla. Y en eso me acordé de Degas. Las personas, lo mismo que las ideas, vestidas, bien vestidas, ganan. Todas salvo quizás Kirk Douglas en Espartaco.

En fin, me dicen que Rocha vende corbatas. No le he comprado ninguna (tampoco me ha regalado ninguna). A veces me pregunto qué lleva a un hombre a ciertos charcos. Solo sé que le dije que no. Luego, cuando supe lo de su sueldo, casi me arrepiento… arrepentimiento que me ha durado lo que se tarda en imputar a un testigo. Si todo sale bien, que así se lo deseo, prometo comprarle una corbata.

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