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Opinión | Tribuna

Parece que el problema lo tenemos en casa

En ‘Futuribles’ quedó meridianamente claro que Extremadura es, y será más aún en el futuro, una potencia en el sector de la energía

El jueves asistimos con sumo interés a una nueva edición del acto organizado por el Periódico Extremadura, que, bajo la denominación de Futuribles, intenta profundizar en las oportunidades concretas de desarrollo de Extremadura, reuniendo a los líderes de los proyectos mas importantes, y a representantes de organizaciones significativas en los sectores en los que nuestra comunidad tiene mayores oportunidades para desarrollarse, en esta ocasión ha sido la energía.

Allí se habló de todo, desde la improcedencia que supondría el cierre de la central de Almaraz, pasando por el fomento del autoconsumo y las comunidades energéticas, el avance de los proyectos de transformación del litio, hasta la generación, de hidrogeno verde a precios competitivos, en un futuro no muy lejano.

Quedó meridianamente claro que Extremadura es, y será más aún en el futuro, una potencia en el sector de la energía. Pero todos los intervinientes, sin excepción, destacaron una realidad: «No puede ser que el 80% de la electricidad que se genere en Extremadura se vaya a otras latitudes a crear valor añadido y empleo». Hace ya tres años que desde el Club Senior analizábamos en un extenso documento Cómo evitar la tercera colonización energética de la región, en ese documento decíamos que «la mitad de la riqueza industrial de Extremadura corresponde a la producción eléctrica, pero solo mantiene 1.690 empleos estables, equivalentes al 5% del resto de los empleos industriales», (no se contabilizan los esporádicos contratos de las recargas de Almaraz). En el momento de la redacción del informe Extremadura generaba 21.030 gwh y consumía 4.959 gwh (un 24% de lo generado), el pasado año se generaron 29.724 gwh y se consumieron 4.760 gwh (solo un 16% de lo generado), lo que viene a demostrar que lo que anunciábamos hace solo tres años se está produciendo. Estamos sufriendo la tercera colonización energética.

Por todo ello, no comprendemos que representantes políticos extremeños justifiquen que el Ministerio de Transición Ecológica deniegue la autorización de enganche a la Red Eléctrica a proyectos como es el CCGreen, argumentando que este proyecto aún debe «madurarse» porque el suelo industrial en la capital cacereña «no está desarrollado urbanísticamente».

Habrá que pedir muchas explicaciones de los motivos por los que Cáceres no dispone de suelo industrial urbanizado, pero entiendo que esta circunstancia no es justificación suficiente para autorizar o no una conexión eléctrica, porque son centenares de autorizaciones de enganche que se conceden a las plantas fotovoltaicas que están en terreno rústico sin ningún tipo de urbanización. O sea que ¿para seguir colonizando energéticamente Extremadura, sí hay autorizaciones?, pero, ¿para montar empresas que necesitan esa energía, se les ponen todo tipo de trabas?. Y, encima, nuestros representantes dan la razón a la Administración central lo que retrasa y coarta nuestras posibilidades de desarrollo.

Este seguidismo de lo que diga Madrid está detrás del espíritu conformista que caracteriza a nuestra tierra y que viene a confirmar que una parte del problema lo tenemos en casa.

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