Opinión | Desde el norte

Alvia, el tren que solo vimos una vez

Por muchas promesas y anuncios de avances, Plasencia sigue sin contar con un tren rápido

Corría el mes de junio del año 2022, cuando los placentinos vieron en su estación de tren un símbolo del progreso, un nuevo Alvia que suponía el estreno de un tren rápido en la región, que no Alta Velocidad. Hubo una inauguración por todo lo alto, con la ministra de Transportes como máxima autoridad.

Qué chasco se llevaron después los placentinos cuando se hizo público que todo había sido un paripé, que ese tren había pisado la estación de Plasencia para la foto porque nunca más volvería a hacerlo. La disposición de la estación, en un fondo de saco, supone un retraso en unos tiempos que precisamente con el Alvia no pueden perderse.

Se ve que los políticos aprendieron la lección después de la riada de protestas de colectivos, ciudadanos y oposición por el engaño y, un mes después, el 18 de julio, se inauguraba el tren rápido, ya en la estación de Cáceres.

Ese día, la entonces candidata a la presidencia del Partido Popular de Extremadura, María Guardiola, calificó de «innegociable para la región» que el tren Alvia tuviera una parada en Plasencia.

También el entonces presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, habló de la urgencia de terminar con ese desagravio a Plasencia y todos los habitantes de la zona norte con una estación complementaria, unida a un espacio logístico, cuyo estudio informativo debía estar, sí o sí, ese mismo año. Recordó entonces que el tiempo de la estación de Monfragüe, donde sí pararía el Alvia, estaba «tasado».

Han pasado casi dos años y ni siquiera hay estudio informativo. Ninguna empresa se presentó a la licitación y hubo que licitarlo de nuevo, con mayor presupuesto. Nada se ha vuelto a saber porque hay asuntos a los que no gusta dar publicidad, como por ejemplo que los plazos para finalizarlo no vayan a terminar hasta dentro de otros dos años, como así lo reflejaba la primera licitación.

Y así las cosas, un nuevo ministro de Transportes, Óscar Puente, acaba de anunciar que un segundo Alvia llegará en junio a la región y habrá una tercera frecuencia a Madrid este año.

Qué bien, qué alegría para quienes puedan disfrutarlo. Una vez más, en Plasencia no podrá cogerse porque la nueva estación ni está ni se la espera y llama la atención que, ahora, solo un colectivo haya alzado la voz para recordar que Plasencia también existe.

No se ha escuchado a la oposición, ni a grupos siempre reivindicativos con el tren, únicamente al MSU Norte, liderado por el anterior director general de Turismo, placentino además, que posiblemente tenga mucho que callar por lo que el gobierno de la Junta no hizo cuando él estaba en el cargo, pero que ha sido el único con agilidad suficiente como para seguir reivindicando que ese nuevo Alvia pare en Plasencia «en aras de la justicia y el principio de cohesión territorial». 

Además, mientras tanto, ha pedido que un Alvia que para en Monfragüe lo siga haciendo, para no perder también esa estación.

Por muchas promesas y anuncios de avances, Plasencia, la cuarta ciudad más importante de Extremadura, que suma junto a las comarcas del norte más de 200.000 habitantes, sigue sin contar con un tren rápido y teniendo que desplazarse hasta Monfragüe o de otras estaciones en autobús. Ese nuevo Alvia debería parar también en Plasencia. Después de dos años, lo merece.

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