Opinión | Es decir

La expresión de marras

María Jesús Montero, al oír «el puto amo» en boca de Óscar Puente «desencadenó su entusiasmo hasta el paroxismo» en la convocatoria ante la sede de Ferraz

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

La expresión ‘el puto amo’, referida a Pedro Sánchez, no es lo que parecía. Hasta el más perspicaz (o hasta el menos, depende) creía que se trataba únicamente de una expresión propia del ministro Óscar Puente (de cada cual según su condición) para arengar a quienes esperaban la decisión del presidente del Gobierno sobre si continuaría o no, así como al propio presidente, claro está, a quien animaba así a seguir, porque «no es que tenga predicamento: es que es el puto amo», dijo exactamente el ministro. Y lo es, sin duda. Lo es, al menos, de los socialistas que estaban dentro y fuera de la sede de Ferraz aquel día, como demostró, por ejemplo, la vicesecretaria general del partido y vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, que al oír «el puto amo», cuenta Miguel Ángel Aguilar, «desencadenó su entusiasmo hasta el paroxismo».

Eso, entonces. En los días de reflexión, por así decirlo. El pasado lunes, 6 de mayo, es decir, dos semanas después de que el presidente Sánchez anunciara que iba a continuar al frente del Gobierno, los nueve diarios del Grupo Joly (mejor en número: 9 diarios), encabezados por el Diario de Cádiz, publicaban un mismo artículo de José Rodríguez de la Borbolla titulado «PSOE: El puto amo, Catilina y la mujer del César». Aunque no es más la opinión de un expresidente de la Junta de Andalucía, no es menos que fuera presidente de la Junta de Andalucía por el PSOE, su partido. Por abreviarlo, bastarán dos extractos del artículo: el que describe en qué se ha convertido el partido: «Una partida de arribistas e iletrados regidos por la voluntad torticera, desvergonzada y egocentrista de su secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez» y el que confirma el estado acrítico y casi aclamatorio, por no decir asustado, de quienes componen el órgano ejecutivo del socialismo español «Seguramente no saben que esa expresión de el puto amo deriva de la expresión americana the fucking master, es decir: el masca, el que puede cepillarlos a todos y a todas porque es el jefe, el que más manda. Y al que hay que aceptar, en todo y por todo, sencillamente porque es el que tiene el poder». Bien, cabe objetar que se trata de la opinión un socialista desencantado, uno más, por el que los años no han pasado en balde y a quien la nostalgia le ha subido como un sarpullido: no es el primero ni será el último. Sánchez no es Catilina y nadie en el partido va a hacer de Cicerón: «¿Hasta cuándo abusarás…?». Y en cuanto a la decisión del Grupo Joly de publicar el artículo en sus 9 cabeceras, lo extraño es que el periodismo no haya reaccionado (o apenas) a la acusación de «máquina de fango» y a la insinuación de control por parte del Gobierno, salvo el exdirector del diario El País y expresidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, que respondió con una tribuna titulada justamente «El puto amo de la máquina de fango», (The Objetive, 8 de mayo).

En otras palabras: no era una arenga, ninguna expresión de ánimo para animar al compañero Sánchez a que continuara, sino una desinhibida declaración pública de lo que posiblemente él considera que es

En otras palabras: no era una arenga, ninguna expresión de ánimo para animar al compañero Sánchez a que continuara, sino una desinhibida declaración pública de lo que posiblemente él considera que es (siquiera porque así lo consideran en el partido, y se lo hacen saber). Lo asombroso es que esa condición también opera fuera del partido, como prueban los grupos parlamentarios a su disposición, las reformas o los cambios legislativos realizados para que puedan estarlo y la autoridad con que concuerda pactos entre una ideología y su contraria (ERC y Junts, Bildu y PNV). Ciertamente, nunca se da sin recibir algo a cambio, y los nacionalismos han contado (al contado) en casi todos los gobiernos. La única duda es si esos partidos que Sánchez usa para ser presidente no se consideran eso, usados, usables, o si es que a cada cual según su disposición.

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