Opinión | Encerado y clarión

Saturnino Acosta

Justicia ‘maestra’

Era de justicia y ya iba siendo hora, tras años denunciando dicha situación por inverosímil y sinsentido, esta administración ha decidido terminar con la obligación de que un docente del cuerpo de maestros tenga que estar por las tardes, no a cargo del alumnado, que estaban a cargo de los monitores de Actividades Formativas Complementarias, es decir, observador de cuerpo presente de monitores, sin atribuciones sobre los mismos, alumnado sin tenerlo a cargo directo y responsable del centro educativo sin serlo. Lo dicho, un despropósito sin sentido que pesaba mucho en la conciliación de la vida laboral y familiar de nuestros docentes, máxime cuando sin despeinarse tienen que hacer más de doscientos kilómetros ida y vuelta todos los días, algunos bastantes más.

De justicia también aclarar cierta información acaecida en los medios que sin dejar de ser cierta, se ha traducido o interpretado no del todo bien. No es que «los maestros extremeños no tengamos que ir a los colegios por la tarde» como resta a nuestro horario o atribuciones, merma en la calidad de la enseñanza o dedicación a las familias, lo que no tenemos es la obligación de ir para hacer de gato de escayola de cuerpo presente y espíritu ausente, cuando no había necesidad por dicho motivo. Ahora la asistencia o no en horario vespertino con presencia física en el centro, dependerá como siempre tuvo que haber sido, de los claustros y de las necesidades propias y derivadas de la función docente que se necesiten en cada momento cuando no se puedan realizar por otros medios u horarios.

Dicha atención y dedicación a día de hoy y así seguirá siendo si cabe con mayor ahínco, pues cuando se mejora las condiciones de los trabajadores se mejora todo el sistema, además de profesional y vocacional les aseguro que va más allá de las horas que realmente nos reconoce salarialmente la administración, y decirlo, también es de justicia, maestra (perdonen el uso de género femenino pero por hacer el juego de palabras).

Las buenas noticias no acaban ahí. También hemos arrancado de nuestra administración el compromiso de rebajar de 25 a 23 horas las horas lectivas pero esta vez sin trampa ni cartón, es decir, sin contar las horas destinadas a los tiempos de recreo. Como con las tardes, eso también necesita aclaración pues no es que trabajemos menos, las horas de trabajo, como lo anteriormente expuesto, son las mismas, pero ahora al rebajar las de docencia directa con alumnado no será necesario una bombona de oxígeno para llegar vivo o viva a los cambios de clase o las últimas horas de la mañana, así como tampoco un trankimazin para terminar la excesiva burocracia que se multiplica año tras año.

En definitiva, era de justicia abordar la situación de los docentes del cuerpo de maestros en Extremadura. Queda mucho aún, no lo dudamos, y queremos confiar en que se siga haciendo justicia, aunque una justicia maestra sería el reconocimiento más pronto que tarde del reconocimiento A1 para todos igual que se ha hecho con resto de cuerpos, aunque no dependa exclusivamente de la comunidad.

Como decía el escritor francés de la Bruyere, «una cualidad de la Justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia».n