Opinión | Tribuna

Libros de papel

La buena lectura comienza acercándote al libro y dejar que llegue a ti a través de los cinco sentidos

Un ebook de Amazon.

Un ebook de Amazon. / EL PERIÓDICO

Fue en las décadas de los 80 y los 90 cuando el lector tuvo la posibilidad de leer libros en formato digital. En 1996 incluso se mejoró la forma de leer por la creación de la tinta electrónica, que posibilitaba la lectura sin una excesiva luz proyectada desde la pantalla. Y fue en el año 2007 cuando Amazon crea el famoso Kindle, el libro electrónico que permitía llevar hasta más de 200 libros memorizados en su interior.

Conque, a partir del año 2008, parecía que los libros de papel empezaban a tener los días contados. Se puso de moda regalar libros electrónicos y todo el mundo contaba maravillas de estos aparatos para leer.

Luego, las tablets y smartphones se unieron para ensalzar las nuevas formas de leer, y parecía que, el libro en papel, iba a enfrentarse a una batalla con lo digital que ya parecía tener pedida. Algunos modelos de libros electrónicos, de manera virtual, hasta doblaban la esquina superior derecha de la página cuando se pasaba la hoja para parecerse lo más posible al libro tradicional. Algunos hasta comenzaban a pensar en los futuros estands de las ferias de los libros como una enorme exposición de móviles, ordenadores y tablets, como si de una tienda de aparatos de nuevas tecnologías se tratara.

Sin embargo, después de los años del boom de los libros electrónicos, parecer ser que hoy por hoy, la ventaja más evidente del ebook es el ahorro de espacio. El problema es que, por ganar ese ahorro, nos perdemos otras propiedades maravillosas que los libros de papel nos proporcionan.

Aparte de que, según los técnicos en la materia, cualquier texto que se lea en papel, se fija más en la memoria que si se lee en formato digital, el formato en papel le confiere al libro una entidad nueva, una vida propia que lo digital no le da.

La buena lectura comienza acercándote al libro y dejar que llegue a ti a través de los cinco sentidos. El primero, por el tacto, con el que sentimos sus tapas, duras o blandas, y hacemos que, por nuestro pulgar, pasen a gran velocidad sus páginas, que doblamos ligeramente para que aceleren su paso sobre nuestros dedos, y poder escuchar el sonido de sus hojas nuevas.

Enseguida, y de manera casi mecánica, lo abrimos y nos lo acercamos rápidamente a nuestra nariz, e inspiramos profundamente. El olor que emana del papel nuevo con la letra impresa es, sin duda, uno de los olores más agradables, que se alía con la vista para contemplar los colores de la portada y las ilustraciones de las páginas interiores, comprobando, con la mirada, el color de las hojas y el tipo y tamaño de la letra, que comienza ya a invitar a adentrarte en la aventura y comenzar a leer. Y ya solo falta el gusto por desear inmiscuirte en la historia, y conocer los secretos que te va a ir presentando el autor.

Todos los años me escapo a la Feria del Libro de Madrid, invitado por mi cuñado Jesús y mi sobrina María. En esta ocasión recorrimos las 358 casetas ubicadas en el hermoso parque de El Retiro.

Este año nos sentimos allí más cerca de Nueva York, y vimos y saludamos a mucha gente. En uno de los estands, vi a Mortadelo y a Filemón, y también me pareció ver a Ibáñez, que nos saludaba, sonreía y nos decía adiós...

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