Opinión

El reto social del envejecimiento

Dos personas ancianas caminando por un parque

Dos personas ancianas caminando por un parque

En España hay más de 9,7 millones de personas que tienen más de 65 años. Nuestro país es el cuarto de Europa con más personas mayores, superando ya el umbral del 20%, que está lejos de ser un techo. El índice de envejecimiento no para de aumentar y nuestra Comunidad no es ninguna excepción, sino lo contrario. En Extremadura residen 230.267 personas mayores de 65 años, un 21,84% de la población total. Ahora mismo somos ya la sexta comunidad más envejecida, y dentro de trece años el porcentaje de personas mayores sobrepasará otro umbral: el del 30%. La magnitud de estos datos se entiende mejor en el contexto del relevo generacional: o sería más preciso decir, en el contexto de la falta de relevo generacional. Por cada 100 menores de 16 años, hay 158 personas mayores de 65.

Extremadura es una comunidad donde el medio rural tiene un peso importantísimo y el envejecimiento se asocia con lo rural en varios sentidos

Además, Extremadura es una comunidad donde el medio rural tiene un peso importantísimo y el envejecimiento se asocia con lo rural en varios sentidos. El primero, es que el envejecimiento es mucho mayor en los pueblos que en las ciudades. De hecho, el porcentaje de personas mayores de 65 se relaciona inversamente con el tamaño del municipio. Cuantos menos habitantes, más mayores y al revés. Esto nos pone en la pista de la segunda conexión: el envejecimiento de la población no solo es mayor en el medio rural sino que es también el más problemático o el que más necesidades no cubiertas genera. No solo por la menor densidad de servicios sanitarios y sociales, sino por las propias condiciones económicas de la población. En casi 7 de cada 10 hogares del medio rural de personas mayores de 65 años solo un miembro es perceptor de ingresos. Y en casi cuatro de cada diez de estos hogares, estos ingresos son de menos de mil euros al mes. En la mayoría de estos hogares, la única entrada de dinero viene de las pensiones.

España ya es, con 84 años, el país más longevo de la UE y la estimación es que desbancará del trono mundial a Japón en 2040. Dicho de otro modo, los mayores no solo vamos a ser cada vez más, sino que vamos a vivir cada vez más años. Y, añádase una variable más a toda esta complejísima ecuación, esos años de más no siempre serán años con buena calidad de vida

Todo este panorama representa un reto social enorme, porque además los avances médicos nos conducen a un horizonte de mayor esperanza de vida. De hecho, España ya es, con 84 años, el país más longevo de la UE y la estimación es que desbancará del trono mundial a Japón en 2040. Dicho de otro modo, los mayores no solo vamos a ser cada vez más, sino que vamos a vivir cada vez más años. Y, añádase una variable más a toda esta complejísima ecuación, esos años de más no siempre serán años con buena calidad de vida. Porque lo que este envejecimiento de la población también conlleva es un incremento de la prevalencia de las enfermedades crónicas y de las personas en situación de fragilidad por razones de deterioro físico, mental, intelectual o sensorial.

Es probable que en España haya diversos asuntos que merezcan un pacto de Estado, pero, en mi modesta opinión, pocos tan relevantes y perentorios como este. Es un desafío de tales dimensiones que requiere de un gran consenso político y social en el que todos los actores empujemos en la misma dimensión. Y desde el notariado, con las competencias que la ley nos atribuye, pretendemos contribuir a ello, avanzando en dos direcciones clave: por un lado, ayudando a las personas que se aproximan a la jubilación, y aun antes, a tomar decisiones de carácter patrimonial que puedan ayudarles a asegurar su futuro; por otro, asesorarles para que, llegado el caso, puedan afrontar de la mejor manera posible una discapacidad sobrevenida.

Desde el punto de vista patrimonial, siempre es interesante saber que existen hoy opciones que pueden considerarse un complemento a la pensión, como la renta vitalicia, la hipoteca inversa o la venta de la nuda propiedad con reserva del usufructo. La ventaja de acudir al notario para valorar todas estas opciones es la de acudir a un experto imparcial que asesorará de forma gratuita sobre las implicaciones de todos estos instrumentos y que garantizará la plena legalidad y seguridad jurídica de cualquier operación

Hay un refrán que dice que más vale prevenir que curar. Y aunque el envejecimiento no es ninguna enfermedad que necesite ser curada, sino una etapa más de la vida, para poder disfrutarla en toda su intensidad un poco de previsión puede ser de enorme ayuda. En este sentido, y desde el punto de vista patrimonial, siempre es interesante saber que existen hoy opciones que pueden considerarse un complemento a la pensión, como la renta vitalicia, la hipoteca inversa o la venta de la nuda propiedad con reserva del usufructo. La ventaja de acudir al notario para valorar todas estas opciones es la de acudir a un experto imparcial que asesorará de forma gratuita sobre las implicaciones de todos estos instrumentos y que garantizará la plena legalidad y seguridad jurídica de cualquier operación. Igualmente, y desde el punto de vista de la anticipación a la discapacidad, el notario puede asesorar sobre instrumentos jurídicos existentes para garantizar la autonomía de la persona, como las medidas voluntarias de apoyo, los poderes preventivos, la autocuratela o el testamento vital. Instrumentos que permitirán al interesado expresar su voluntad si le sobreviene una discapacidad, o anticiparla en previsión de no poder hacerlo en el futuro. El envejecimiento es un enorme reto social que nos concierne a todos. A los poderes públicos, en primera instancia, pero a toda la sociedad civil y a todas las familias y particulares. Ignorar el desafío no es ninguna forma de afrontarlo. Es el momento de abordar este gran reto de frente y tomar decisiones, cada uno en su ámbito de responsabilidad.

(*) Presidente del Colegio de Notarios

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