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Opinión

Ahora lo que mola es chocarse en el Mercadona

Toda la culpa al parecer la tiene un vídeo viral que con humor hacía referencia a una supuesta moda en tendencia donde aquellos y aquellas que lo quisieran coincidían en la famosa cadena para ligar a una determinada hora, código de señales incluido.

Sinceramente, quiero pensar que ha sido más una broma que se ha viralizado que una realidad social, pero de momento resulta curioso que, desde hace unas semanas, cuando pasas por la sección de verduras huele más a Channel nº5 que a puerros y apios. 

Independientemente de la campaña queriendo o sin querer de marketing para la susodicha, lo cierto es que todo esto no es nuevo. De hecho existe desde 2018 en Alemania, estando consolidado en países como EEUU, más conocido como supermarketdating, supuestamente para conectar con gente con las mismas tendencias.

Una cadena alimentaria alemana se percató que la hora preferida por los solteros para comprar era de siete a ocho, pues era a esa hora cuando los alemanes solteros compraban sobre todo cervezas, patatas y cortezas. Aquí en España el horario seguramente hubiese sido imposible de dilucidar. 

En fin, conscientes de ello incluso se hizo una campaña publicitaria para promocionar dichos encuentros. Más surrealista si cabe es el tirón en ciertas cadenas que están probando a poner corazones a sus clientes ciertos días a ciertas horas.

Fuera como fuese todo llega, tarde o temprano, y quizás tanto encuentro virtual o por redes donde el Photoshop triunfa y la realidad se enmascara tiene los días contados ante la realidad del día a día y lo cotidiano, donde lo que prima es conocer a gente de verdad a la hora de la verdad, cuando las sombras y las copas no confunden y la mañana no se arrepiente de la madrugada.

Lejos quedan los clichés de si estudias o trabajas, ahora es mejor preguntar si eres de fruta o verdura, de bivalvos o de procesados, congelados o frescos, abstenerse fiambres. 

Y digo yo que qué complicación con la variedad de productos que tiene Mercadona, con lo fácil que sería ligar en un tren extremeño. La posibilidad de aventuras y fantasías ilimitadas que podrían generarse, desde bomberos salvando a diestro y siniestro, lecturas en voz alta del Quijote, rescates en las dehesas o picnic a cuarenta grados a la sombra, y es que, nunca los trenes funcionaron tan bien.

En fin, olvídense de cuando antaño para ligar colisionaban durante las fiestas en los coches de choque. Ahora, para ligar, lo que mola es chocarse en el Mercadona. 

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