Opinión | Zona zero
El síndrome del niño hiperregalado
Los Días de Reyes de hace cincuenta años eran muy distintos a los de ahora. Los niños de entonces recibíamos de Sus Majestades presentes que realmente necesitábamos

Los Reyes Magos llevan ilusión a toda España.
En el día de ayer repasé viejas imágenes de mi infancia en Sevilla. En concreto, me llamó la atención la típica foto con un barbudo rey mago, a las puertas de El Corte Inglés. Tengo un semblante de estar muy asustado y luzco un pantalón con unas inmensas rodilleras heredado de mi hermano mayor, que también aparece en la ajada fotografía. No me resisto a hacer una comparación de los Días de Reyes de hace cincuenta años con los de ahora, aunque será injusta a todas luces. Aparezco, después, en otras imágenes tremendamente feliz a la salida del colegio con una cartera de cuero, que fue el presente-estrella de Sus Majestades. Realmente la necesitaba, pues recuerdo que portaba hasta entonces una talega de tela deshilachada. Los regalos de hace medio siglo eran cosas útiles, o con las que jugar en grupo, como, por ejemplo, un balón que se compartía con tus compañeros o vecinos. Ya no es así.
Ahora se habla del síndrome del niño hiperregalado. Con motivo de estas fechas a los niños y a las niñas se les sobreestimula en todos los sentidos, especialmente con una gran cantidad de juguetes y material tecnológico que no aprecian en su justa medida. Regalos que apenas duran un minuto en sus retinas y que en demasiadas ocasiones acaban en trasteros arrinconados como el arpa de Bécquer, en un ángulo oscuro. Recuerdo también la ilusión por determinados juguetes cuando era pequeño, alegría compartida con tus amigos cuando –quizá con alguna Navidad de retraso- llegaban. He visto, en estos reportajes sobre los Reyes Magos cómo los niños hablaban de obsequios que sobrepasaban la decena. Los niños ya no escriben cartas. Subrayan catálogos con enormes óvalos y no son capaces de asumir la avalancha que les cae después en los domicilios de los diferentes familiares.
Nunca, bajo ningún concepto, ningún niño debe quedarse sin regalo este día, pero creo que se deberían consensuar con los padres y cumplir unas normas básicas, según señalan los psicólogos. Primero, no deben exceder de cierto número, pongamos cuatro. Si se sobrepasase podría administrarse en otro momento del año, que es muy largo. Segundo, debe incluir algo para leer (formación), algo para su atuendo personal (ropa, zapatos…), algo que necesiten (como esa cartera escolar de la que hablaba) y algo que les entusiasme. No me gustan los regalos tecnológicos en los que el infante se dedica a observar , y los videojuegos me han parecido siempre una soberana pérdida de tiempo.
Ayer, ver a los pequeños jugando en las plazas de Nuevo Cáceres, con sus risas y su ilusión fue algo mágico, pero no agasajemos en demasía a los niños, si no queremos que su tolerancia a la frustración sea cero.
- Nueva alerta amarilla por fuertes lluvias en el norte de la provincia de Cáceres este martes
- El ferial de Cáceres se llena con 4.000 personas para el concierto de JC Reyes
- Tornillos en las ruedas desde hace tres meses: la denuncia de trabajadores del sociosanitario de Plasencia
- Investigan si el joven hallado muerto en el río en Badajoz participó en el robo de un armero en una casa esa misma noche
- La Serena, el mayor pantano de España, comienza a desembalsar en Badajoz por cuarta vez en su historia
- El orgullo de haber crecido feliz en Cabezarrubia (Cáceres): 'Salir más allá de las pistas del Licen o del Hotel Extremadura ya era un nuevo mundo
- La cocina de la Tapita Portuguesa en Malpartida de Cáceres ofrece 'un viaje sensorial sin necesidad de pasaporte
- Encuentran sin vida a un joven desaparecido en Badajoz
