Opinión
Cáceres avanza hacia su verdadera revolución industrial
Aumentar suelo con una potencia eléctrica adecuada, claves para el despegue económico de la provincia

Instalaciones de la fábrica de diamantes de Trujillo. / Carlos Gil
La supuesta desventaja de Cáceres frente a Badajoz en el plano económico es una vieja polémica, propia de ciudades pujantes de una misma comunidad autónoma, al estilo de los forofos de equipos de fútbol, que recobra actualidad después de las quejas emitidas por la patronal de la construcción Fecons, sobre la diferencia en las inversiones públicas. Las cifras parecen dar la razón a la teoría, puesto que, por citar una estadística, la EPA correspondiente al cuarto trimestre del pasado año, concluye que Badajoz tiene mayor tasa de actividad y empleo y menor tasa de paro que Cáceres.
Existe, indiscutiblemente, una mayor actividad económica en la provincia pacense, debido a la concentración de firmas de mayor peso, con más grandes empresas en cuanto a personal y ventas. Así, la facturación anual de la principal firma pacense, la Siderúrgica Balboa, supone el triple de los resultados de la número 1 del ránking cacereño, Carcamóvil (la Casa de las Carcasas): más de 496 millones de euros frente a los 134,1 de la cacereña. Cáceres capital ha tardado décadas en contar con suficiente suelo industrial, puesto que sus alrededores están condicionados por su alto valor ecológico y, por tanto, sometidos a régimen de protección especial. Algunos pasos se han dado en estos días para paliar esa carencia: el ayuntamiento cacereño ha recurrido a la fórmula de la permuta para poder contar con más espacio en el polígono de las Capellanías. La empresa pública Avante tendrá que proceder a la urbanización de 29,5 hectáreas canjeadas por otros terrenos con una constructora. Y, aún así, no se habrá completado el proyecto ni en extensión, frente a las 89 hectáreas perseguidas desde el plan de urbanismo de 1999, ni en operatividad.
El desarrollo auténtico del suelo industrial depende de la cercanía de una fuente de energía suficientemente potente, y el futuro marca que esa energía sea la eléctrica. Esa es la oportunidad a la que puede engancharse Cáceres, aunque para ello es requisito indispensable modernizar las acometidas eléctricas. Red Eléctrica afronta una gran demanda en este sentido. Esta semana anunció la puesta en marcha el eje Los Arenales-Cáceres-Trujillo permitirá completar esa rentabilidad buscada por los inversores. El aumento en el suministro estimulará la ampliación del nuevo suelo industrial en la ciudad cacereña y dará potencia a uno de los grandes proyectos como es la fábrica de diamantes de Trujillo. Una factoría que ya estudia su ampliación, que proporciona empleo de calidad y que va ligada a un sector por el que Cáceres debe apostar fuerte a medio y largo plazo: las nuevas tecnologías que van de la mano de la era de la electricidad. En ese contexto, existe una apuesta por la ubicación de centros de datos, en la que Extremadura cuenta posibilidades. Pero el horizonte de la pretendida revolución 4.0 abarca otro tipo de empresas, sobre todo, porque los gigantes de los centros de datos aún no han dado por finalizada su expansión en los grandes núcleos de población como Barcelona y Madrid. En este sentido, la visita mañana lunes de la presidenta de la Comunidad madrileña, Díaz Ayuso a su homóloga extremeña, María Guardiola, trasciende el plano político y va más allá de lo que supone un encuentro de dos de las ‘baronesas’ de un PP volcado en la estrategia nuclear. También desvela la propia necesidad de Madrid de contar con energía suficiente y barata con la prolongación de la vida de la central de Almaraz, de la que recibe un 14% de su suministro.
Contar con una red potente y cercana de energía parece ser la clave. Y en Cáceres queda por resolver esa cuestión en proyectos de innovación como el ecopolígono CC Green cacereño, en suspenso desde que se quedó fuera de la última ampliación de potencia de Red Eléctrica. A cambio, la ciudad cuenta con grandes posibilidades con el Centro Ibérico de Investigación de la Energía y el Centro de Cirugía de Mínima Invasión, dos referentes nacionales de gran proyección.
Empresas de todos los sectores buscan resolver esa ecuación perfecta que incluye suelo barato, mano de obra y, sobre todo, acceso a un punto eficiente de potencia eléctrica. La región extremeña sale, de inicio, con ventaja, por contar con una capacidad de producción eléctrica que es la segunda de España. Si de lo que se trata es que tal riqueza revierta al territorio de origen habrá que revisar las actuales redes de distribución viejas y saturadas.
Puede concluirse entonces, que Cáceres, salvo excepciones, ha tenido más difícil la batalla por industrializarse, pero está obligada a presentar batalla para conseguir sumarse a esa revolución 4.0 de raíz digital. Así se garantiza el futuro de la provincia cacereña y se contribuye al desarrollo de toda la región. Solo sobre ese equilibrio se construye la cohesión territorial que demandaba la presidenta Guardiola en Bruselas esta semana que acaba.
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