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Opinión | Tribuna

La balsa autonómica

Ahora resulta que la balsa de Jarandilla era ilegal o irregular, que no se hacían revisiones sino inspecciones, pero aquí nadie sabía nada, aquí todos se lavan las manos, mientras la balsa era competencia de todos y de nadie al mismo tiempo

La balsa perdió todo el agua.

La balsa perdió todo el agua. / EL PERIÓDICO

Jarandilla de la Vera ha evitado, por poco, una catástrofe que nos podría haber colocado a los extremeños como protagonistas en los telediarios, tal y como los valencianos lo estuvieron hace pocos meses. Si lo peor hubiese pasado, no tengo pruebas, pero tampoco dudas, hubiéramos vivido la misma situación que se vivió en Valencia.

Las autoridades regionales perdidas y sin recursos, preocupadas de los titulares únicamente, el Gobierno nacional con el “si necesitan ayuda que la pidan” y, mientras, la gente muriendo con los soldados en los cuarteles deseando salir a ayudar, pero esperando la orden que no llega del Ministerio, teniendo que ser los españoles de a pie los que se organicen para arreglar todo el desaguisado que han montado los gobiernos. «Sólo el Pueblo salva al pueblo», ya dije por aquí no hace mucho. 

Búsqueda de culpables

Y luego llega lo peor, después de todo el espectáculo de inutilidad criminal, comienza la búsqueda de culpables, como hemos visto entre el consejero y confederación, el tirarse los trastos los unos a los otros, las discusiones sobre competencias, las querellas, recursos a los tribunales, comisiones de investigación en los parlamentos… etcétera. En definitiva, un montón de humo que no sirve más que para ocultar lo que ha pasado. 

«Sólo el Pueblo salva al pueblo», ya dije por aquí no hace mucho

Primera y segunda fase

En Extremadura, gracias a Dios, hemos evitado la primera fase, pero ahora nos encontramos de lleno en la segunda, de esa no nos libramos. Ahora resulta que la balsa era ilegal o irregular, que no se hacían revisiones sino inspecciones, pero aquí nadie sabía nada, aquí todos se lavan las manos, mientras la balsa era competencia de todos y de nadie al mismo tiempo. Mientras el consejero Bautista silva, Higuero dice que él solo pasaba por allí.

Ya son muchos los avisos que llevamos recibiendo, el problema no son las lluvias o el cambio climático que para todo vale y todo lo esconde, lo que de verdad no funciona no son las infraestructuras hídricas que se afanan en demoler, lo que no funciona es el sistema. Concretamente el sistema autonómico, que cada día se demuestra más ineficaz y perjudicial para la ciudadanía a todos los niveles.

Prometieron un sistema mejor

No es sólo que los españoles estemos más divididos que nunca, mirando cada uno a nuestro ombligo, encerrados en nuestro valle, isla o meseta mirando mal al vecino y peleándonos por tal río, financiación de escuelas y hospitales o por el acento al hablar. Es que además nos prometieron que este sistema era mejor, que acercaría la administración al ciudadano, que todo funcionaría mejor y estaría más atenta a los problemas locales.

Una maraña de leyes

Pero qué es lo que tenemos en su lugar, parlamentos, consejerías, coches oficiales, banderitas y chiringuitos, hacen que algunos políticos se sientan pequeños napoleones de la 'señorita Pepis'. Una maraña de leyes, reglamentos y normativas que nadie entiende y no hace más que dificultar la vida a la gente. Más impuestos, pero servicios públicos cada vez peores.

Ya son muchos los avisos que llevamos recibiendo, el problema no son las lluvias o el cambio climático que para todo vale y todo lo esconde, lo que de verdad no funciona no son las infraestructuras hídricas que se afanan en demoler, lo que no funciona es el sistema

Continuas luchas por las competencias que consiguen que nada se haga y que solo sirven para repartir culpas. Lo que de verdad hace agua señores, no es la balsa de Jarandilla, es la balsa autonómica. En nuestras manos está salir a flote o hundirnos silbando con Bautista e Higuero. 

El autor es diputado de Vox en la Asamblea de Extremadura

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