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Opinión | Editorial

Cáceres encara la fase más importante en la carrera por la capitalidad europea

La transformación cultural y social serán claves en la candidatura

Turistas en el acceso a la Ciudad Monumental de Cáceres por el Arco de la Estrella.

Turistas en el acceso a la Ciudad Monumental de Cáceres por el Arco de la Estrella. / CARLOS GIL

Cáceres, una joya histórica y cultural en el corazón de Extremadura, se encuentra en un momento crucial en su aspiración por convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031. La competencia es feroz, con ciudades como Granada, Jerez de la Frontera y Oviedo avanzando con estrategias sólidas y proyectos ambiciosos. Sin embargo, Cáceres tiene fortalezas únicas que, con una planificación adecuada, pueden consolidar su candidatura.

Recién acabada la Semana Santa, señalada por la ciudad como punto de arranque para dar a conocer al mundo su rica vida cultural, Cáceres entra de lleno en meses de actividad febril que incluyen hitos como el Festival de Teatro Clásico o el célebre festival de música Womad, auténticos catalizadores de renombre internacional, junto a fiestas de raigambre popular como San Jorge, la Bajada de la Montaña o la Feria de Mayo.

En el apartado burocrático, las gestiones avanzan con la reciente reunión constituyente del Consorcio Cáceres 2031, órgano que gestionará la candidatura de la ciudad a Capital Europea de la Cultura; cuenta con un presupuesto inicial de 550.000 euros y está a punto de culminar la contratación del profesional que coordinará las actuaciones destinadas a impulsar las actividades que asienten a la ciudad cacereña como referencia cultural europea. Cáceres cuenta con el respaldo institucional pleno de Junta y diputaciones de las dos provincias extremeñas. Todos parecen haber entendido que la oportunidad de proyección es para toda la comunidad y el interés común ha primado sobre cualquier otra cuestión.

Los rivales

Pero hay labor por delante para no repetir la mala experiencia de 2016. Tampoco, esta vez, habrá rivales fáciles dentro de España. Granada ha demostrado una visión estratégica al crear una oficina técnica dedicada a la candidatura desde hace más de un año. Además, ha llevado su propuesta a escenarios internacionales como Nueva York, mostrando su compromiso con la promoción cultura. Jerez, por su parte, ha integrado su candidatura en la red europea Culture Next, lo que le permite colaborar con otras ciudades europeas y fortalecer su enfoque creativo y cultural. Oviedo, aunque enfrenta desafíos financieros, ha apostado por su rica tradición cultural y su experiencia en proyectos anteriores.

Por su parte, Cáceres ha iniciado su camino con reuniones preparatorias clave, como la celebrada en San Sebastián, donde se han establecido las bases para la candidatura. La ciudad ha destacado por su enfoque participativo y su compromiso con la transformación cultural y social como claves de la carrera por la capitalidad. Además, se ha subrayado la importancia de la unidad política y la participación ciudadana como pilares fundamentales para el éxito del proyecto. Ahora, ha llegado el momento de iniciar el esprint.

Avales

La singularidad cultural de Cáceres, con su casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un activo invaluable. Su rica oferta cultural, que incluye festivales, exposiciones y eventos internacionales, refuerza su posición como un centro cultural vibrante, con auténticos faros como el Museo Helga de Alvear. Además, su ubicación geográfica y su conexión con la historia medieval y renacentista la convierten en un destino único.

Aunque, frente a competidores de tanto empaque no cabe otra opción que la de fortalecer la candidatura mediante acciones para ampliar su alcance internacional, ganando visibilidad mediante la promoción de foros y eventos globales. Uno de los hitos lo marcará en el mes de octubre la cumbre de Turespaña, en el primer congreso que el organismo celebra en una ciudad de interior.

Un proyecto participativo

Otra de las bazas esbozadas por el ayuntamiento, la de involucrar a la comunidad local en el diseño y ejecución del proyecto, puede tener largo recorrido y singularizar aún más la impronta cacereña. Aunque, sin duda, establecer alianzas estratégicas será determinante para enriquecer la oferta mediante la colaboración con instituciones culturales y educativas.

Las actuaciones municipales, con unos presupuestos, este año, aprobados por mayoría de los dos partidos políticos de mayor representación, pretenden acompasar la promoción cultural con una remodelación urbanística, ya en marcha con obras en vías principales de la ciudad, que redunde en una imagen moderna, con espacios amplios y amables, que conecten con la joya única que constituye su casco histórico. Las intervenciones urbanísticas deben aprovecharse a fin de mejorar y crear nuevas ubicaciones para eventos y actividades.

Todo un conjunto de actuaciones que logre integrar su patrimonio en la narrativa del proyecto, mostrando cómo la cultura puede transformar la ciudad y su entorno. Ese es el desafío que queda por delante.

Cáceres tiene potencial para convertirse en un referente cultural europeo. Con determinación, creatividad y una planificación estratégica, puede superar los retos y alcanzar su meta de ser Capital Europea de la Cultura en 2031. La oportunidad está al alcance y ahora ha llegado el momento de actuar.

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