Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Es decir

Protegidos por el escudo del nazismo

Ser judío no comporta necesariamente ser sionista

Un niño en Gaza afectado por desnutrición.

Un niño en Gaza afectado por desnutrición.

Es inútil llamar genocida a quien cree estar vengando el genocidio de su pueblo. Y no hay más pueblo que «el pueblo de Israel», el pueblo elegido, ya desde el Génesis. (Aseguraba Ferlosio que «la palabra génesis, puesta por título del libro, no debe entenderse como génesis de la humanidad, sino, rotundamente, como génesis de Israel».) Tanto más cuanto que su legitimación moral procede del antisemitismo, que, dicho sea de paso, no es exclusivo del nazismo, sino que se trata de una forma de intolerancia más de la historia de Europa. ¿Y lo de Alemania, entonces, donde cualquier mención a Israel, no ya negativa, sino solo eso, «cualquier mención», hace saltar las alarmas? No hay psicoanálisis para el complejo de culpa.

El antisemitismo no es exclusivo del nazismo, sino que se trata de una forma de intolerancia más de la historia de Europa. ¿Y lo de Alemania, entonces, donde cualquier mención a Israel, no ya negativa, sino solo eso, «cualquier mención», hace saltar las alarmas? No hay psicoanálisis para el complejo de culpa

El antisemitismo lo exacerbó Theodor Herzl, padre menos espiritual que político del sionismo, movimiento destinado a solucionar «el problema judío» (ah, la sospecha de que los problemas surgen en cuanto se les encuentra un adjetivo) mediante un linaje, un pedigrí, una raza dentro de la raza humana, razón suficiente para que en 2001, en la Conferencia de Durban, fuera declarado una forma de racismo.

El genocidio del pueblo palestino (pues genocidio es: basta con ver y mirar) no cabe relacionarlo con los judíos europeos, sino con el sionismo. Se podrá objetar que no se puede ser sionista si no se es judío o, por decirlo preceptivamente, hay que ser judío para ser sionista, por lo mismo que para ser semita. Sin duda: por ser judío, se es semita y, por ser semita, se puede ser sionista. Solo que el precepto no rige al contrario: aunque se sea semita por ser judío, la condición de semita no comporta necesariamente la de ser sionista. Según las pretensiones de Herzl, el sionismo debía ser un movimiento político judío capacitado para colonizar y dominar Palestina y, como escribió en El Estado judío (1895), formar allí un Estado de Israel que «para Europa seríamos un trozo de muralla contra Asia. Allí seríamos el centinela de la civilización contra la barbarie». Y en eso está Netanyahu, que, por judío, es semita y, por semita, es sionista. Pero no todos los semitas son ni han de ser sionistas. Esa circuncisión no es obligatoria.

Es inútil hablar de genocidio cuando se está protegido por el escudo del nazismo, por decirlo como Alan Finkielkraut en su libro En nombre del Otro (2003): «Durante cincuenta años, los judíos de Occidente han estado protegidos por el escudo del nazismo». O por quienes miran, o parecen mirar, pero no ven genocidio. Aquí, a la derecha.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents