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Opinión

El debate no debe ser renovables o nucleares

Negar los hechos es fácil; explicar el porqué de esos hechos, no tanto. Pero buscar soluciones a sus efectos no deseados es una obligación

Una planta solar

Una planta solar

Y los hechos son que, hoy por hoy, las energías renovables, ya sean fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica, … no aseguran una respuesta fiable y continua ante la demanda. La primera, depende de la radiación solar; la segunda, está al albur de cómo sople el viento, y la tercera de la disponibilidad de agua embalsada.

No es cuestión de opiniones, es una certeza técnica. Sólo hay que mirar los datos diarios de producción en la web de Red Eléctrica de España: mientras las renovables muestran fuertes oscilaciones en función de la hora del día, y en casos como la fotovoltaica se van a cero entre las 8 de la tarde y las 8 de la mañana (por razones obvias), los ciclos combinados y las centrales nucleares mantienen una producción estable.

Cierto que la demanda también cae por la noche, pero ni de lejos en la misma medida. ¿Qué indica esto? Que se precisa de fuentes de respaldo de rápida y continua disponibilidad que den estabilidad. De lo contrario (y no quiero entrar en las causas del apagón, un misterio a la altura del paradero de Jimmy Hoffa) podríamos vernos abocados a cortes por exceso de demanda o inestabilidad de la generación, lo que no sólo es un gran trastorno para el día a día de la ciudadanía, sino un grave perjuicio para las actividades productivas, a las que me toca defender como secretario general de la organización que representa a todas las empresas extremeñas: la CREEX.

Pero no me quiero quedar en el enunciado del asunto, sino que me gustaría aportar también propuestas. Creo que es lo que ha faltado en este debate: rápidamente se ha polarizado hacia renovables o nucleares, tirando abundantemente de demagogia, dogmatismo y estrechez de miras, pero sin aportar alternativas técnicas viables.

Pues bien, si partimos de lo dicho anteriormente sobre la necesidad de un sistema de generación estable, resulta evidente que ahora mismo sólo dos fuentes pueden aportar esto: centrales nucleares y ciclos combinados.

Centrándonos en la ‘tasa ENRESA’, y tal y como expuse en la Comisión de Hacienda de la Asamblea de Extremadura el pasado 6 de mayo, se debería realizar un estudio técnico riguroso a efectos de costes de mercado, y valorar la bajada de esta tasa a cambio de continuar con la actividad de las centrales nucleares

Optar por el ciclo combinado aboca a depender del mercado volátil del gas y de terceros países, y ya se han visto las consecuencias en Alemania. Además, no se olvide que este sistema supone emisión de gases de efecto invernadero.

Quedaría así como alternativa la energía nuclear, donde España cuenta con centrales solventes en cuanto a seguridad y tecnología punta. El gran hándicap para su continuidad lo constituye la carga impositiva, que las hace inviables económicamente, según argumentan las empresas propietarias.

En esta carga figura en primer lugar la denominada ‘tasa ENRESA’, que supone 504 millones al año y que, además, se ha incrementado un 55% en sólo cinco años. Esta tasa es una suerte de ‘hucha’ para acometer el desmantelamiento y descontaminación de instalaciones una vez se cierren las centrales.

También son relevantes el impuesto al combustible nuclear gastado (para su tratamiento), que aporta 291 millones anuales, y las ecotasas autonómicas, que suponen 266 millones.

Centrándonos en la ‘tasa ENRESA’, y tal y como expuse en la Comisión de Hacienda de la Asamblea de Extremadura el pasado 6 de mayo, se debería realizar un estudio técnico riguroso a efectos de costes de mercado, y valorar la bajada de esta tasa a cambio de continuar con la actividad de las centrales nucleares. Así, pagarían la citada tasa durante más años, lo que, a la postre, supondría acrecer la ‘hucha’ para su futuro desmantelamiento, sin gravar las arcas públicas.

A todo esto, habría que sumar mayores inversiones en las redes eléctricas y en sistemas de almacenamiento alternativos, como baterías, para garantizar la estabilidad del suministro, y conseguir una energía eléctrica más barata, independencia energética, estabilidad del sistema y más fondos para acometer el gasto que supone cerrar las centrales. ¿No merece la pena, al menos, estudiar la propuesta?

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