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Opinión | La curiosa impertinente

Expertas para todo

Donde quiera que mire encontrará una persona especializada para cada tarea

Proceso de selección y doblado de ropa

Proceso de selección y doblado de ropa

Vivimos la época de los expertos. Donde quiera que mire encontrará una persona especializada para cada tarea. Y descubrirá que las actividades que hasta ahora usted realizaba o realizó de joven con o sin ganas, más o menos interés, la dedicación necesaria y el sentido común, y que no consideraba nada extraordinario, ahora deben de serlo, porque infinidad de expertos le enseñan en las redes y fuera de ellas cómo hacerlo. O van a su casa y le cobran un pastizal.

Si es usted mamá joven, en cambio, o no tanto, que cada vez los hijos vienen más tarde, encontrará expertos en sueño infantil, que harán dormir a su niño hasta doce horas, una vez superada la fase feroz de la lactancia materna, expertas para iniciar dicha lactancia, que en estos días dar de mamar es una religión, para prolongarla hasta los dos años como recomienda la OMS, pero también para retirarla, que una vez la criaturita se ha aficionado, no va a ser fácil que coja el biberón. Expertas hay en que la bebé agarre el chupete, que le gusta mucho menos que el pecho materno, pero, al final, como decían nuestras abuelas, será mejor que chuparse el pulgar. Por otro lado, hablando de abuelas, y si usted lo es, no se explicará cómo fue capaz de criar sanos a sus hijos, que todo lo hacíamos mal, y milagro que hayan llegado hasta hoy y hasta hayan tenido su propia y gozosa prole.

Ahora hay expertas para ordenar armarios de ropa, trasteros, de cocina y hasta garajes, expertos que eliminan para siempre la suciedad más incrustada, desde contraventanas a persianas, y hasta el moho de las juntas de los azulejos, expertas para bañar perros sin estrés

Ahora hay expertas para ordenar armarios de ropa, trasteros, de cocina y hasta garajes, expertos que eliminan para siempre la suciedad más incrustada, desde contraventanas a persianas, y hasta el moho de las juntas de los azulejos, expertas para bañar perros sin estrés, que qué disparate aquello que hacíamos mis hermanos y yo con la aquiescencia materna de meter a Tobi en la bañera, poner el pasillo como si fuera el LLobregat y desinfectarla luego con lejía.

Y, en fin, acabo, que esto más que un artículo son las confesiones de una abuela. Y les confieso que prefiero esas expertas a estas otras tan actuales también, especializadas en repartir mierda, y a las que por alguna siniestra razón ahora llaman fontaneras.

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