Opinión | A la intemperie
Dientes de oro y tatuajes
Hay tatuajes bellísimos, no digo que no, pero siempre me pregunto cómo acabarán; me gustaría tener una mirilla al futuro para verlos

Imagen de dos ciudadanos con tatuajes. / CEDIDA
Un par de dientes de oro, hará unos días, me salieron al paso. Un fogonazo de cuando el charlestón. Eso fue, lo del charlestón, anteayer. Tampoco tanto. Cuando yo era niño las calles estaban repletas de dientes de oro. Cruzaban sus destellos a diestro y siniestro. Y tan panchos. Todo es cuestión de modos y maneras. Cada tiempo tiene los suyos. Costumbres de aluvión. Acarreos culturales que nos mecen y que, en ellos mecidos, damos por buenos. Un diente de oro era, además de una muestra incontestable de preocupación por la salud dental, un faro de elegancia (y de buen lustre económico). De cuando aquello no tanto, que yo lo vi como ahora veo las calles repletas de tatuajes.
Y que sí, que cada tiempo tiene su afán y que yo también fui joven. Ser joven viene a ser a las entendederas como la miopía a la vista. Se ve, pero de lejos regulinchi. Cuando yo era joven era también miope. De los ojos y de lo otro. Siendo miope medio te librabas de la mili, que a más de uno le sonará tan demodé como los propios dientes de oro. Quizá a los mismos que se pirran por ensuciarse la piel con tinta. De niño solo conocí a un tatuado, era un obrero de Altos Hornos que llevaba en el brazo derecho una mocita en bañador y con las piernas por alto. Legionarios conocí después, cuando ya sabía lo que era amor de madre. Y algún presidiario, que más que tatuajes al uso lucía mordiscos de tinta. Y alguna puta (en fotos). Y nada más...
Cierto asombro y cierta pena
Hoy, cuando veo el desaguisado de pieles atormentadas por las pocas luces de sus dueños siento cierto asombro y cierta pena. Hay tatuajes bellísimos, no digo que no, pero siempre me pregunto cómo acabarán; me gustaría tener una mirilla al futuro para verlos, supongo, ajados y rotos por las heridas del ir viviendo. Y luego está la inmensa mayoría, la morralla. Tatuajes descabalados y un tanto bobos. Muestras estrafalarias del «lo hago porque lo hace todo el mundo». Y el mundo te traiciona, y te deja feo y descalabrado para los restos. Sobre todo ellas, que enturbian su belleza sin remedio. No obstante, dicen que toda avería tiene su arreglo, y que los tatuajes lo mismo que vienen se van. Tal vez. También era costumbre desvalijar a los muertos de sus dentaduras de oro. Todo va y viene. También sé que algunos artistas de aire patibulario han vuelto a lucir dientes de oro. Y que habrá quien les imite. El mismo acarreo de siempre, los mismos vaivenes de siempre, solo que ahora todo tiende a la aceleración.
No, no me gustan los tatuajes. Un tatuaje pide más que da. Hay que tener mucho cuerpo para sostener un tatuaje con dignidad, así que, de momento, he renunciado... a las sonrisas de oro y a los tatuajes. Los dientes de oro porque están pasados de moda y los tatuajes porque lo estarán. Aquel sí, aquella muchacha en bañador que vi de niño sí... Aquel brazo y yo coincidimos por sanfermines de hará más de medio siglo. Entonces los corredores llevaban periódico sí o sí. Ya no. Ya no se lee la prensa en papel. Han cambiado la boina roja y el periódico por la camiseta futbolera y tan felices, tan felices con sus tatuajes. Me gustaría tener una mirilla por la que ver...
- La importancia de la educación: una profesora jubilada cacereña destaca el refugio que encontró una alumna en el instituto
- Cáceres se prepara para rugir de solidaridad con la gran Papanoelada Motera 2025
- Extremadura abre el plazo para solicitar las ayudas de 40 euros al mes para estudiar inglés por las tardes
- El complejo Tuareg, un espacio familiar en Cáceres que espera un 'pequeño empujón' para atraer más congresos
- Extremadura concederá ayudas de hasta 14.000 euros para la rehabilitación de viviendas
- Luz verde al proyecto que cambiará para siempre el antiguo hospital de la Montaña de Cáceres
- Una tesis reveló que 'Mayéutica' de Robe escondía una sinfonía secreta sobre el autoconocimiento
- Plasencia podría acoger en los próximos días un acto de despedida a Robe
