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Opinión | Actos inexplicables (I)

Periodista

Visita turística al lugar donde debutará el Cacereño

En las vacaciones suelo ir a estadios y pabellones y esta vez tocó asomarse al Pasarón, el estadio del Pontevedra

Imagen exterior del estadio Municipal de Pasarón hace un par de semanas. Sí, ya sé que soy un fotógrafo pésimo.

Imagen exterior del estadio Municipal de Pasarón hace un par de semanas. Sí, ya sé que soy un fotógrafo pésimo. / J. O.

El verano nos cambia la vida a casi todos. Incluso a los ensimismados y egocéntricos periodistas deportivos, que nos vamos de vacaciones un ratito pero nunca terminamos de desenchufar, aunque solo sea para aburrir a los demás diciéndoles que lo nuestro es más que un trabajo y bla, bla, bla…

Cuando estoy por ahí, una de mis formas de no terminar de olvidarme del todo de lo que me espera en la redacción es visitar estadios y pabellones allá donde vaya, si se tercia, aunque rara vez se puede acceder al interior. Esta vez, en el par de semanas que me he pegado en Galicia auténticamente a cuerpo de rey, pese a mi sueldo, me tuve que conformar con el estadio del Pontevedra, Pasarón.

En Cáceres decirle a tu mujer «oye, quedaos por aquí por el centro, que yo me voy al Pasarón» sería motivo de fulminante divorcio, pero no es el caso. Mi justificación más potente era que es el lugar donde el Cacereño debutará dentro de unas semanas en Primera Federación. Sí, ya sé que tengo la etiqueta de periodista de baloncesto, pero ¿no dicen que siempre hay que reinventarse, que lo único permanente es el cambio, según el pelmazo de Heráclito? Pues eso.

Una joyita inacabada

El caso es que allí acabé tras las amables indicaciones de Lucas, seguidor del Pontevedra y camarero de un auténtico imperio gastronómico llamado Gumer (esto ha sonado a José María García, lo sé). Tampoco vino mal el Google Maps, claro, lo que me empuja a preguntarme cómo hacían antes para llegar a los sitios.

Crucé la ría que desemboca en la ciudad, muy coqueta y maravillosamente peatonal, para plantarme en un recinto de bastante enjundia, construido en la primera década de este siglo no sin polémica.

Resulta que, con la diputación provincial como principal aflojadora de pasta, el proyecto duplicó su presupuesto inicial: de siete a quince milloncejos, con el actual presidente de la Federación Española, Rafael Louzán, de por medio. Y lo peor es que ni siquiera se ve que esté acabado de todo: le falta un revestimiento que sin duda le daría más vistosidad y le protegería de la rasca que imagino que hace en invierno.

El interior del estadio se puede ver parcialmente desde fuera.

El interior del estadio se puede ver parcialmente desde fuera. / J. O.

Sin duda, es un buen campo por lo que pude husmear por allí haciéndome el longui. Incluso desde fuera se ve un poco el interior. Eso sí: la zona no es precisamente la más bonita de la ciudad y hasta en los aledaños se pueden apreciar indicios de que por allí encuentra acogida algún sintecho, que haberlos, haylos, como las meigas. Vete a saber si no era un peregrino, que todo puede ser. En fin, que será un honor para el CPC iniciar el último fin de semana de agosto su nueva aventura dentro del tsunami de popularidad en el ámbito local que está protagonizando en los últimos años.

Más deporte

Volví con mi señora y seguí con los ojos bien abiertos captando matices deportivos durante esas dos semanas. Fuimos a Vigo, pero por lo visto Balaídos está muy lejos de donde nos movimos. Terroríficas cuestas aparte, la ciudad nos gustó mucho, lo que no me quitó la decepción de no pisar el santuario de Iago Aspas. Entré en la tienda oficial del club, que está en el centro, y no compré nada, la verdad. Tampoco pudimos disfrutar de las luces navideñas aún. Maldito Abel Caballero, qué desconsiderado…

Por la zona donde nos hospedamos, en Cangas -plenas Rías Baixas-, lo que pega fuerte tradicionalmente también es el balonmano, un deporte con el que Extremadura tiene una deuda pendiente hace mucho tiempo. Y por las calles y carreteras me sorprendió ver a mucha más gente en bicicleta que corriendo.

¿Y el baloncesto, eso que dicen que es lo mío? El Al-Qázeres suele pescar fichajes en la zona y volverá a Vigo tras el descenso del Celta a la Liga Femenina Challenge. Y estuve por acercarme a Marín a preguntar por Wildens Leveque, en el que el Cáceres Patrimonio ha puesto muchas ilusiones, pero era mucho jaleo, ¿no? Del pívot norteamericano hablan sensacional en el mundillo, pero siempre está la duda sobre cómo afrontará el salto de categoría, de Tercera FEB (la EBA de toda la vida) a Segunda FEB (la Plata, joé).

Observando los trofeos expuestos en una vitrina exterior.

Observando los trofeos expuestos en una vitrina exterior. / E. P.

En fin, que ya he vuelto a currar y eso me da cierta paz. Cómo será la cosa en este trabajo. En estas dos semanas han cambiado las sillas en la redacción, algo que he recibido con pueril entusiasmo porque tenía la mía hecha unos zorros. Se conforma uno con poco a estas alturas. Me quedan otros 15 días entre agosto y septiembre. Ya veremos qué matiz deportivo les doy, aunque a esas alturas ya será todo más ‘normal’ con la actividad de los equipos ya iniciada y sin la puñetera locura esta de los fichajes aquí y allá de estas últimas semanas. También me resultan un poco insufribles los amistosos intrascendentes con 18 cambios por equipo y un calor salvaje. Por cierto que en Galicia se me quejaban de las altas temperaturas que, según los nativos, están sufriendo este verano. Yo no podía por menos que carcajearme viniendo de donde venía.

Bueno, voy recogiendo. Esta temporada me he puesto como objetivo publicar una columna de este tonito irritante y desenfadado de vez en cuando, sin periodicidad fija. A ver si lo logro porque soy un poco disperso. La he bautizado Actos inexplicables, como el primer disco de Nacho Vegas, que se vea que soy un tío instruido. El género de la opinión no se me ha dado muy bien en la porra de años que llevo en el periodismo, pero lo dicho: hay que reinventarse. O al menos intentarlo, carallo.

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