Opinión | ESPECTRÁCULOS
El retorno de Gargamel
Ahora el PP de Feijóo intenta distanciarse de Montoro como de un apestado, pero no cuela. A mí no me cuesta nada imaginarlo como ministro en un nuevo gobierno del PP

Cristobal Montoro. / JOSE LUIS ROCA
Cuando más feliz estaba el Partido Popular y sus innumerables terminales mediáticas machacando a todas horas con la última imagen o la última revelación sobre Ávalos o Santos Cerdán, ha venido a estallar el caso de Cristóbal Montoro, imputado, tras una larguísima investigación que llama la atención comparada con la velocidad a la que van otros jueces (es difícil no sospechar que dependa del color político del investigado), por cohecho, fraude contra la Administración Pública, prevaricación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios, falsedad documental y alguna otra cosa más.
Quien no tenga la memoria muy corta se acordará de los rapapolvos que nos echaba Montoro a los españoles, diciéndonos que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades
Básicamente, Montoro, Ministro de Hacienda durante más de una década si juntamos el tiempo que estuvo con Aznar y luego con Rajoy, utilizó su información para beneficiar a sus empresarios amigos y sobre todo a su despacho, llamado primero Montoro y Asociados y luego Equipo Económico. Lo que es más grave, a cambio de esas mordidas para su despacho, cambiaron las leyes a medida para beneficiar desde constructoras y eléctricas a empresas de apuestas de esas que fomentan la adicción al juego.
Ahora, el PP de Núñez Feijóo intenta distanciarse de Montoro como de un apestado, pero no cuela. A mí no me cuesta nada imaginarlo como Ministro de Hacienda en un nuevo gobierno del PP, que no hay dos sin tres y, si fue ministro con Rajoy, por qué no lo iba a ser con Feijóo, que es como un Rajoy venido a menos.
Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Quien no tenga la memoria muy corta se acordará de los rapapolvos que nos echaba Montoro a los españoles, diciéndonos que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, o lanzando sospechas de fraude o moroso sobre quien no le caía bien, incluyendo amenazas a periodistas. No es casualidad que lo comparasen con Gargamel aterrorizando a los pitufos, pues solo faltaba el gato.
Cada vez echo más de menos a los guiñoles de Canal Plus, y es que una marioneta de Montoro daría mucho juego. Recuerdo aquella obra poco conocida de Rafael Alberti, Los salvadores de España, “farsa satírica para guiñol”, donde satirizaba a quienes, presumiendo de patriotas, invadían España con ayuda militar extranjera y se me ocurre el título para otra, Los saqueadores de España, sobre esos que llevan muchas banderitas rojigualdas pero se llevan el dinero a Suiza, y no quieren que España vaya bien, sino que sea suya.
Mario Martín Gijón es escritor y poeta
Suscríbete para seguir leyendo
- La importancia de la educación: una profesora jubilada cacereña destaca el refugio que encontró una alumna en el instituto
- Muere Robe Iniesta a los 63 años, voz y alma de Extremoduro
- Extremadura concederá ayudas de hasta 14.000 euros para la rehabilitación de viviendas
- El centro de Cáceres se transforma: avanza la promoción de 17 nuevas viviendas al lado de Cánovas
- Carlos Boticario, dueño de Offipapel en Cáceres, emocionado con las muestras de cariño recibidas: 'Han venido entre 400 y 500 personas a desearme una buena jubilación
- Extremadura abre el plazo para solicitar las ayudas de 40 euros al mes para estudiar inglés por las tardes
- Robe y Plasencia: de nacer en casa a tocar en la tuna y vender 'vales' para sacar su primer disco
- He llorado tanto’, Robe
