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Opinión | Espectráculos

Fosas

Miguel Tellado, y Díaz Ayuso

Miguel Tellado, y Díaz Ayuso / Alberto Ortega - Europa Press

Creo que nos pasa a muchos, que cada vez nos cuesta más ver las noticias en España, pues, si uno tiene una sensibilidad normal y no es un sádico que se excite con el odio, resulta agotador ver la continua sobreactuación de ciertos políticos, sobre todo en el lado de la derecha y la ultraderecha, cada vez más indistinguibles.

A ellos parece que el verano les ha servido para cargar las pilas, pero de odio, un combustible que solo puede saciarse con la aniquilación del objetivo odiado.

Hace unos días, nada menos que el secretario general del PP, Miguel Tellado, declaraba en un acto de su partido: “Este puede ser el último curso político de este gobierno. Aquí podemos empezar a cavar la fosa donde reposarán los restos de un gobierno que nunca debió haber existido en nuestro país”. Unas palabras que suscitaron una lógica indignación en uno de los países con mayor número de fosas comunes, más de tres mil fosas donde reposan los restos, en su gran mayoría, de personas de izquierdas asesinadas por otras de derechas en la guerra civil. Palabras además pronunciadas en Navarra, donde, como en Galicia, no hubo apenas guerra, pero sí una represión despiadada ejecutada por requetés y falangistas.

Las declaraciones de Tellado resultan un salto cualitativo aunque luego, como si nos tomaran por tontos, él y otros voceros del PP

Uno ya está acostumbrado a la violencia verbal de una derecha que no soporta más no estar en el poder, y a la que la falta de argumentos (no se discute aquí de economía, pues esta va bastante bien y da algo de miedo pensar en cómo nos irá si al extremeño Carlos Cuerpo lo sucede algún ministro derechista depredador tipo Rodrigo Rato o Cristóbal Montoro) se opta por la deshumanización y el insulto. Aun así, las declaraciones de Tellado resultan un salto cualitativo aunque luego, como si nos tomaran por tontos, él y otros voceros del PP (como Noelia Núñez, la que mentía sobre su currículo, y que no ha tardado ni mes y medio en encontrar nuevo trabajo como tertuliana) han afirmado que no contenían ninguna alusión a la guerra civil.

Hasta hace poco, el PP se avergonzaba de la sangrienta represión del franquismo, pero no me extrañaría que, en breve, empezaran a reivindicar esas matanzas de rojos. Tellado presenta la típica psicología del converso que analicé hace años en mi libro Los (anti)intelectuales de la derecha en España. Sería curioso enfrentarlo al Tellado joven que, aparte de tener pelo, militaba en un nacionalismo gallego casi independentista.

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