Opinión | Desde el umbral
Terap I.A.
El error es la deshumanización y la fe ciega en este nuevo becerro de oro que es la Inteligencia Artificial

Texto Inteligencia Artificial en la pantalla de un ordenador
En las últimas semanas he leído varios artículos acerca de una tendencia que parece que está ganando adeptos en tiempos recientes: hacer terapia con la Inteligencia Artificial (IA) en lugar de con un terapeuta, psiquiatra o psicólogo.
En una de las publicaciones, incluso se citaban palabras de un conocido cantante admitiendo que antes acudía al psicólogo pero que había descubierto en la Inteligencia Artificial posibilidades de atención las 24 horas del día y cualquier día de la semana, y que le confortaban las respuestas de la IA a sus comentarios, planteamientos y a las cuestiones que planteaba.
Sus enormes posibilidades, el fácil acceso y la ausencia de una educación digital o conciencia tecnológica la convierten en un elemento con geniales y terribles potencialidades y realidades de facto.
Diferentes estudios están constatando, igualmente, que muchos adolescentes se confiesan y consultan a la IA sobre cualquier aspecto de su vida, y que, incluso, se dejan guiar por la Inteligencia Artificial a la hora de tomar decisiones. Pero el desarrollo de la tecnología y de la conectividad han eliminado barreras de edad y este tipo de comportamiento no puede señalarse como algo exclusivo de los adolescentes, porque personas de todas las franjas de edad están acudiendo a la IA y dejándose llevar en volandas por este nuevo oráculo tecnológico.
Es indudable que la IA tiene utilidades que pueden resultar muy positivas y ventajosas. Pero casi todas las herramientas tienen un envés que, del mismo modo, puede generar efectos indeseados o perversos. Y el caso de la IA no es distinto en este sentido. Sus enormes posibilidades, el fácil acceso y la ausencia de una educación digital o conciencia tecnológica la convierten en un elemento con geniales y terribles potencialidades y realidades de facto.
Que haya gente que fíe su salud mental, la toma de decisiones o el discurrir de sus días al dictado de la IA es algo verdaderamente abracadabrante y tremendamente peligroso, porque están poniendo en manos de algoritmos, códigos y circuitos lo que hasta es difícilmente asible, asumible, entendible o comprensible, en toda su complejidad, por el ser humano. De momento, la IA es complaciente con quien se dirige a ella. No cuestiona a quien acude en su busca. No le plantea dilemas. Tiene, en definitiva, un comportamiento similar al del algoritmo de las redes sociales: refuerza al individuo en sus gustos y opiniones, y, por tanto, también en sus errores y defectos, y en las fallas de su propio ser. La mera retroalimentación es una vía poco segura que puede implicar graves riesgos para los individuos. Dirán los defensores férreos de esta nueva tecnología que negarse al avance es un error. Pero no se trata de negarse o no a ello, sino de aplicar el sentido común y no entregarse incondicionalmente a elementos carentes de vida y capacidad de discernimiento. El error, creo yo, es la deshumanización y la fe ciega en este nuevo becerro de oro que es la IA.
Suscríbete para seguir leyendo
- La Junta de Extremadura cambia la estrategia con el aeródromo de Cáceres: esperará al impacto ambiental favorable para comprar los terrenos
- Cáceres, sin Buda y sin mina de litio: 'No hay ningún proyecto
- La suerte vuelve a sonreír a Plasencia con el primer premio del sorteo Niños de San Ildefonso y a Caminomorisco con el segundo
- La panadería Los Pollos del Casar de Cáceres pone sabor a los Santos Mártires con 1.500 roscas de anís
- Cambios en el sector hotelero de Cáceres: nuevo fichaje en el Hilton y adiós a un habitual desde hace una década
- Desmantelada una red criminal dedicada a las estafas 'online' con mascotas que operaba en Extremadura
- Extremadura activa una convocatoria de ayudas para formar a 2.100 parados en 2026
- Partido grande para el Mérida ante el Real Madrid Castilla
