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Opinión | Textamentos

Afinidades electivas

Boda

Boda

Un titular me informa de que una influencer ha roto con su novio tras cuatro infidelidades. He sufrido la tentación de leer la noticia para averiguar cómo se ha enterado ella de que él le ha puesto los cuernos cuatro veces (no tres ni cinco) y, sobre todo, para saber quiénes demonios son los dos.

He sorteado la tentación: no puedo estar pendiente de todo cuanto publica la prensa, así que descarto lo menos sugestivo, y aquí entran los influencers y sus parejas (y los terceros y las terceras en discordia, que lo mismo sirven para arruinar una relación como para vender una exclusiva).

Ya me sobrepasa seguir las novedades sobre fútbol, literatura, cine, política, sociología… incluso algo de ciencia y economía. ¿Para qué añadir a tal maremágnum informativo el salseo, que para muchos, ay, es lo principal?

La prensa, bien mirado, viene a ser un termómetro revelador de las inquietudes que nos guían en la vida. Dime qué noticias lees y te diré con quién te apetecerá compartir tu tiempo libre.

El amor duradero es estar con alguien que lea la vida como tú la lees, esa media naranja con quien compartir los titulares de prensa y que, si no es mucho pedir, se abstenga de ponerte los cuernos cuatro veces

En una boda reciente, entre canapé y canapé, me entretuve preguntándome con quién podría charlar sobre lo humano y lo divino. No es fácil encontrar personas de gustos similares: hay que esquivar a los entusiastas del bádminton, el estudio del proteoma plasmático o la sexación de pollos, y hermanarse con quienes siguen a Mbappé, la administración Trump o los robotaxis de Tesla.

Nos amigamos y nos enamoramos en gran medida atraídos por las afinidades electivas. El amor a simple vista —ese segundo de oro olímpico— está sobrevalorado: lo que a la larga nos mantiene anclados a una persona es que nos narre un día más en la oficina y nos parezca tan apasionante como un nuevo descubrimiento en Nag Hammadi.

El amor duradero es estar con alguien que lea la vida como tú la lees, esa media naranja con quien compartir los titulares de prensa y que, si no es mucho pedir, se abstenga de ponerte los cuernos cuatro veces.

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