Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | A fuego lento

La consejera se baja de la burra

La crisis del transporte escolar nos ha dejado a todos un poco ojipláticos. ¿Cómo se pueden hacer las cosas tan mal hasta el punto de que las clases comiencen y algo tan básico para nuestros pueblos como es el transporte escolar no estuviera garantizado? Pues la realidad es que 7.000 estudiantes se quedaron en tierra en el inicio del curso y la consejera ha tardado 5 días en asumir que tenía que firmar el acuerdo con las empresas de transporte, aunque no le gustara, porque se estaba vulnerando un derecho fundamental como era el derecho a la Educación.

Lo que hemos visto estos días tiene difícil definición. Hemos pasado de la indignación, a la rabia, a la sorpresa y a no dar crédito a lo que estábamos escuchando. La fórmula mágica de la Consejería era poner en marcha, de un día para otro, la educación telemática para los y las escolares que no podían acudir a su centro escolar. Sin planificación, sin adaptaciones curriculares y, sobre todo, sin los recursos tecnológicos necesarios para que esto se llevara a cabo. En definitiva, un marrón para los docentes y para las familias que se veían incapaces de garantizar esa educación telemática. Un ataque frontal a las familias del entorno rural que ven cómo no hay igualdad de oportunidades con las de los núcleos más poblados.

Si se ha solucionado el problema del transporte escolar ha sido por la presión social, porque la comunidad educativa se ha levantado y ha demostrado que hay que pelear para garantizar los derechos que creíamos adquiridos e intocables

Esta misma semana el gobierno ha aprobado los cheques-ayuda a las guarderías privadas. Otro agravio más con las familias de los pequeños municipios donde no están ni se las esperan a este tipo de empresas porque, es obvio que, en los pequeños municipios la educación no es un negocio.

Tras 5 días de incertidumbre y agonía para las familias, alumnado y docentes, por fin, la consejera se bajó de la burra, pero lo hizo porque miles de familias se lanzaron a la calle a exigir que hubiera transporte escolar cuanto antes. Si se ha solucionado no ha sido por la mano izquierda de la consejera en las negociaciones, o por la habilidad de la señora Guardiola, a la que no se la ha visto durante todos estos días y ha preferido mantenerse escondida (con lo que a ella le gusta salir a hacerse fotos). Si se ha solucionado ha sido por la presión social, porque la comunidad educativa se ha levantado y ha demostrado que hay que pelear para garantizar los derechos que creíamos adquiridos e intocables.

Ahora que se ha solucionado en parte el problema del transporte (aún hay pueblos sin este servicio afectando a alumnos que este año deberán enfrentarse a la PAU), nos viene un otoño caliente en Educación. A la vuelta de la esquina los sindicatos ya han convocado una huelga ante la incapacidad negociadora y la falta de compromiso del gobierno de Guardiola. En campaña electoral prometieron la homologación salarial de los docentes extremeños, que son los que menos cobran de todo el país. Ahora en el gobierno, lo único que son capaces de ofrecerles son migajas que no llegan, ni de lejos, a cubrir la diferencia salarial de los profesores extremeños con la del resto del país.

Pero es que además, estos días nos encontramos que, de nuevo, otra ola de calor, vuelve a mostrar las deficiencias de nuestra Consejería de Educación. Ante el calor asfixiante, la solución es que las familias se lleven a los niños y niñas a casa antes. De nuevo cargando sobre las espaldas de padres y madres la incompetencia de una administración que no ha hecho los deberes con la adecuada climatización que la Ley de 2019 le exige.

O la señora Vaquera dimite o la señora Guardiola la cesa, pero este esperpento tiene que asumirse con alguna responsabilidad política si queremos tomar a este gobierno en serio.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents