Opinión
Septiembre en Tornavacas
Un pueblo de gran riqueza cultural

Tornavacas. / Toni Gudiel
Por estas fechas en las que el verano se va despidiendo, días en el que cada atardecer tiene un ambiente especial y único solamente propio de esta época del año, era habitual leer a nuestro paisano Antonio Sánchez Buenadicha, colaborador habitual de este Periódico desde hacía décadas, escribiendo sobre su pueblo natal, Tornavacas.
Antonio, o «el hijo de don Urbano», como muchos le conocíamos, en sus artículos titulados ‘El Ramo en Tornavacas’ (publicado en septiembre de 2013) o ‘El Cristo en Tornavacas’ (septiembre de 2022), condensó en pocas líneas lo que supone septiembre para Tornavacas: un mes en el que no solamente el verano se despide hasta el año próximo, sino que es el mes grande para Tornavacas, en el que se celebran las fiestas en honor a su patrón, el Cristo del Perdón, y la Feria de San Mateo. Antonio, en los artículos citados, nos hablaba de tradiciones y costumbres con mucho arraigo que se celebran en Tornavacas en este septiembre festivo y que, cada año, se viven con gran fervor e intensidad: la novena, las misas al Cristo, el canto y ofrecimiento del Ramo o la tarde de toros de cada 14 de septiembre en la Plaza Nueva, la que él denominó como la plaza con “mayor aforo del mundo, pues se divisa casi desde el Calvitero”. También nos hablaba de otras, como los quintos, la ronda o el paseo del macho, que se resisten a desaparecer pese el paso del tiempo y de los innegables cambios que este ha traído, gracias al meritorio empeño de un puñado de personas. Septiembre en Tornavacas trae consigo, además, el olor a albahaca y días que son especiales para cualquier tornavaqueño en el que no falta el necesario (re)encuentro con el pueblo, así como con amistades y familiares.
Septiembre, aunque en él se acortan los días y supone el preludio del otoño, es el mes más grande del año para Tornavacas, un pueblo que puede y debe sentirse muy orgulloso de su riqueza histórica y cultural, repleto además de costumbres y tradiciones heredadas de sus mayores
Celebradas este año las popularmente conocidas como fiestas del Cristo del 12 al 16, por delante queda ahora la Feria de San Mateo, hasta hace pocos años de marcado carácter ganadero, cuyos días centrales son el 21 y el 22. Dos días en los que se realiza el Ofertorio de Ánimas, que, junto con el toque de la esquila –tradición religiosa que se lleva a cabo todos los días del año cuando ya se ha puesto el sol–, es el recuerdo más vivo que procede de la ya extinta Cofradía del mismo nombre.
Por todos estos motivos, septiembre, aunque en él se acortan los días y supone el preludio del otoño, es el mes más grande del año para Tornavacas, un pueblo que puede y debe sentirse muy orgulloso de su riqueza histórica y cultural, repleto además de costumbres y tradiciones heredadas de sus mayores.
Juan Pedro Recio Cuesta (cronista oficial de Tornavacas)
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