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Opinión | A vista de Baluarte

Un legado imprescindible

En estos tiempos en los que se prefiere demoler cualquier puente hacia y la confrontación necesitamos referentes políticos como Guillermo

Guillermo Fernández Vara.

Guillermo Fernández Vara. / Jero Morales/Efe

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles». Las palabras del poeta Bertolt Brecht ilustran la labor de aquellos que dedican su vida a los demás. No hay nada más generoso y altruista. Un espejo donde se refleja con rotundidad el legado de Guillermo Fernández Vara. El «presidente de todos» fallecía esta semana. Demasiado pronto. Una noticia que ha conmocionado a todos los que le conocimos y a muchos que sin conocerle personalmente se sentían reflejados en su trabajo, bondad y profunda humanidad.

En estos tiempos en los que se prefiere levantar la voz, derrocar al adversario, demoler cualquier puente hacia el consenso y la confrontación sustituye a la escucha son imprescindibles referentes políticos como Guillermo. Una buena persona que siempre tuvo muy presente que la democracia se construye con diálogo, consenso y empatía. Un ejemplo fundamental para la utopía de construir un mundo mejor desde la certeza en que «la verdadera felicidad solo se obtiene haciendo felices a los demás».

Desde la emoción del recuerdo, el orgullo de haber compartido el mismo camino y la responsabilidad de seguir trabajando para que Extremadura sea una tierra de prosperidad que mire al futuro sin complejos transmitiremos su ejemplo. Gracias por tanto Guillermo

Esta semana se ha culminado el proceso de aprobación de la mal llamada Ley de Concordia de Extremadura. Un texto parcial, injusto, innecesario, impreciso, revisionista y reaccionario que lejos de mejorar nuestra convivencia pretende derogar la ley de Memoria Histórica y Democrática extremeña. La propuesta nació sin la escucha ni la participación de los afectados o expertos que han advertido anomalías de gravedad en su contenido. Así una regulación que pretende mirar hacia adelante echando tierra sobre el pasado y las personas que sufrieron la persecución o la represión, constituye una tremenda injusticia. Un capricho de la intolerancia construido contra los derechos humanos que sin embargo no logrará su objetivo. El movimiento memorialista, pese a las mordazas, seguirá con su encomiable labor reconstruyendo la parte de la historia que no nos contaron. Por ello defenderemos donde haga falta el derecho a la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición.

Ejemplos como este nos reafirman en el incuestionable legado de Guillermo. Sobre la memoria histórica señaló que era «fundamental para recordar los valores de la democracia, como algo que debemos defender, sea donde sea, poniéndola en valor por ser algo que tarda muchos años en conseguirse y muy poco en destruirse».

Desde la emoción del recuerdo, el orgullo de haber compartido el mismo camino y la responsabilidad de seguir trabajando para que Extremadura sea una tierra de prosperidad que mire al futuro sin complejos transmitiremos su ejemplo. Gracias por tanto Guillermo.

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