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Opinión | Blanco sobre negro

La gata Flora

El portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Extremadura.

El portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Extremadura. / ASAMBLEA DE EXTREMADURA

En el día de ayer se celebró la sesión plenaria número 60 en la Asamblea de Extremadura. ¿Saben ustedes la veces que hemos escuchado desde las bancadas de la oposición la petición de elecciones a la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola? Lo hemos escuchado casi tantas veces como insultos han vertido sobre quien fue elegida por los extremeños para representarles y sacarles del infierno fiscal y el lodazal en el que partido socialista había convertido nuestra región tras casi cuatro décadas de cortijos y chiringuitos, de gobernar, pero solo para los amigotes, aquellos que tenían el carnet del PSOE entre los dientes.

Ahora ha llegado la hora de la verdad. En un sublime, y poco conocido, ejercicio de rigor y transparencia, la presidenta Guardiola se reunió con los grupos de la oposición: el PSOE del imputado Gallardo, el mismo que pensó que la Diputación de Badajoz era una agencia de colocación y pretendió tomar por tontos a los extremeños, Vox Extremadura, o también conocidos como los súbditos de Abascal porque los extremeños, ya si eso para otro momento. Y Unidas por Extremadura, la charanga del PSOE capitaneada por la casi vicepresidenta, ahora en decadencia.

Un encuentro que tuvo como objetivo sacar las mejores cuentas hacia adelante. Y así los extremeños tener más de 8.600 millones de euros para el 2026, 559 más que en el ejercicio anterior. Cifra récord donde el 66% está destinado a políticas sociales, donde se siguen recogiendo bajadas de impuestos y donde vamos a seguir comprobando que es posible pagar menos impuestos y tener más y mejores servicios públicos.

Ese encuentro ya empezó con caras de póker y, a pesar de negociaciones, de la petición por parte de la Junta de propuestas presupuestarias a todos los grupos para que todos los extremeños estén reflejados en estas cuentas, ahora la oposición quiere terminar la partida dando un portazo en la cara a los extremeños diciendo NO a los mejores presupuestos para 2026.

Entonces, ¿Qué es lo que quieren? No quieren presupuestos y, como a la vista está que la legislación la llevan regular, creen que van a bloquear una posible convocatoria electoral. – Ya que paso por aquí les explico que el Estatuto de Autonomía recoge que las legislaturas tendrán una duración de cuatro años independientemente de la convocatoria anticipada de elecciones. El Reglamento de la Asamblea, norma inferior, no recoge lo mismo. Pero hasta los más iletrados saben que el Estatuto de Autonomía prevalece sobre el Reglamento. ¡Vaya! Que quien decide es el Estatuto.-

A ellos no les mueve el avance de Extremadura, sino bloquear al Gobierno y a su presidenta para avanzar ellos en las urnas. Son incapaces de ganarse la confianza de los ciudadanos e intentan hacerlo poniendo palos en las ruedas y vuelve a revivir la historia de amor de PSOE y VOX. Esa pinza de la que tanto reniegan, pero cada vez es más visible

¿No se darán cuenta que con su comportamiento perjudican a los extremeños? ¿No se darán cuentan que tiran granadas sobre el Gobierno de Extremadura pero que explotan sobre los extremeños? Esa retorcida visión que tienen en el PSOE extremeño y en Vox solo puede venir de quienes miran más por sus intereses partidistas que por el bien de los ciudadanos.

A ellos no les mueve el avance de Extremadura, sino bloquear al Gobierno y a su presidenta para avanzar ellos en las urnas. Son incapaces de ganarse la confianza de los ciudadanos e intentan hacerlo poniendo palos en las ruedas y vuelve a revivir la historia de amor de PSOE y VOX. Esa pinza de la que tanto reniegan, pero cada vez es más visible.

Cada vez que Vox tiene que elegir sumar sus votos con los del PP para que Extremadura siga creciendo o sumar los votos con el PSOE para que Gallardo siga sobreviviendo, eligen sumar los votos con el PSOE.

Los ciudadanos están cansados de escuchar cantinelas ni absurdos enfados políticos donde, como la gata Flora, nada parece estar bien. Como se suele decir, la gente quiere estar tranquila, sin preocupaciones y sin que la administración «les toque mucho las narices». No quieren pataletas de político frustrado quieren un gobierno estable que haga que nuestra comunidad cuente y eso, a la vista está, solo se consigue con María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura.

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