Opinión | Extremadura desde el foro
Idus de diciembre
No está Extremadura para campañas paralizantes

Una persona vota en un colegio electoral en las anteriores elecciones autonómicas / Eduardo Briones - Europa Press
«¡Cuídate de los idus de marzo!». La obra de Shakespeare hizo famosa esta sentencia que, dirigida a Julio César, era augurio de un peligro cercano. Un César absorto en lidiar con una oposición beligerante y la resolución de los problemas del imperio optó por ignorarla. Ya sabemos que aquello acabó con su archiconocido asesinato coral. No es difícil leer los idus como una advertencia de los peligros del ensimismamiento. Y de su deriva más temeraria: el riesgo de la presunción.
María Guardiola ha decidido actuar frente al bloqueo de sus presupuestos, máxima traducción de las políticas a aplicar, y convocar elecciones en Extremadura en diciembre. Esta convocatoria puede leerse exclusivamente en clave de política nacional. Muchos lo harán, no tengan duda. Sin embargo, si somos capaces de aislarnos del ruido de esos sables, es una convocatoria con tres claros aciertos.
Por eso el corto plazo establecido para la llamada a la urnas, que obliga a una campaña «exprés», supone una economía electoral oportuna. No está Extremadura para campañas paralizantes
El primero, ser presa de su propia coherencia. Pese a que el rigor no parece un valor que cotice al alza, esta “esclavitud” coloca a Guardiola en la virtuosa posición de cumplir con lo prometido. Que, por inusual, resulta novedoso. Y valioso. La oportunidad, que existe, sirve además para señalar la contradicción de una oposición que no puede castigar no optar por una prórroga adicional de los presupuestos. Ni por comparativa con lo que hace el gobierno de la nación ni por lo que implica de inestabilidad para la región.
El segundo, en cambio, es el primero de los «ahorros». La apuesta por el diálogo tiene un valor intrínseco y requiere de un esfuerzo constante, pero no puede ser la excusa para alargar teatralmente una pantomima. Debatir exige una actitud activa de las partes que quieren llegar a un punto común. Así que entrar en un debate estéril, un diálogo de sordos, no sólo desgasta a los implicados, que al final es su trabajo, sino a una sociedad extremeña que pide soluciones y constancia.
Por eso el corto plazo establecido para la llamada a la urnas, que obliga a una campaña «exprés», supone una economía electoral oportuna. No está Extremadura para campañas paralizantes. Una legislatura acortada por la falta de presupuestos no requiere de grandes discursos y ostentosos despliegues. Será, al final, una renovación de la confianza el camino trazado.
Un reinicio, que es lo que representaban los Idus. Asociados a la buenaventura, fue el asesinato de César lo que los convirtió en sinónimo de fatalidad. No leerán por aquí si hay votos buenos o malos. Allá cada uno. Pero lo cierto es que esta apuesta por Extremadura de quién ostenta el mando exige que nos comprometamos de igual forma.
Suscríbete para seguir leyendo
- Una familia de Cáceres denuncia su desesperación ante la larga espera para una operación: 'No puede vivir así
- Funcionarios y docentes empezarán a cobrar en la nómina de enero todas las subidas salariales pactadas
- Mérida pierde los exámenes teóricos de la DGT y obliga a los aspirantes a ir a Badajoz
- Fallece una mujer de 36 años en un accidente laboral en Torremayor
- Cáceres pierde otro negocio: Kekeña, referente en manualidades y costura creativa, baja la persiana
- Gabriel Moreno, experto en financiación autonómica: 'Extremadura necesita más de 200 millones para salir del furgón de cola
- Nueva reforma a la vista en Cáceres: ¿Cómo cambiará el paseo de Cánovas tras su esperada remodelación?
- Extremadura reparte 5,4 millones para contratos en obras y servicios rurales: esto es lo que recibe cada municipio
