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Opinión | Es decir

Tan excepcional que en vez de excepción es excepcionalidad

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno en el Congreso donde Gallardo salió elegido.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno en el Congreso donde Gallardo salió elegido. / Jero Morales

Aunque es el secretario general de los socialistas de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo parece serlo únicamente de los socialistas de Badajoz. Y con razón, quizá. En el Comité Regional Extraordinario celebrado el miércoles en Mérida, los socialistas de Cáceres, no ya porque sepan que la prevaricación y el tráfico de influencias son delitos, sino «simplemente porque creemos que no es el candidato para poder ganar a Guardiola, esté imputado o no», le pidieron que se echara a un lado para no perjudicar al partido en las elecciones del 21 de diciembre.

Tanto quienes se lo pidieron como la frase entrecomillada –«simplemente porque creemos que no es el candidato para poder ganar a Guardiola, esté imputado o no»– proceden del entorno de Miguel Ángel Morales, presidente de la Diputación de Cáceres. Por un lado, Luis Mariano Martín, Gervasio Martín Gómez y César Serrano Luis, que dijeron lo que piensan, además del propio Morales. Por otro, Lara Garlito, Álvaro Sánchez Cotrina y Esther Gutiérrez, que callaron, pensando lo mismo. En cuanto a lo de echarse a un lado, la respuesta de Gallardo fue que él había sido elegido secretario general de los socialistas de Extremadura y, tras el visto bueno del Comité Regional, él sería el candidato, salvo que el Comité Federal dijera lo contrario, que no lo ha dicho, como se deduce del viaje mañana a Mérida del presidente del Gobierno, confirmando su decisión.

Aun siendo suya, y pese a que los estatutos recogen la realización de las primarias, no es una decisión arbitraria. Se trata de una «excepcionalidad», como todo en Gallardo desde que se incorporó apresuradamente a la Asamblea de Extremadura para eludir la posibilidad de ser juzgado

Aun siendo suya, y pese a que los estatutos recogen la realización de las primarias, no es una decisión arbitraria. Se trata de una «excepcionalidad», como todo en Gallardo desde que se incorporó apresuradamente a la Asamblea de Extremadura para eludir la posibilidad de ser juzgado. La decisión ahora de ser candidato directo, es decir, sin pasar por primarias, se justifica por «la imposibilidad material de cumplir los plazos», pues «las primarias se extenderían unas cinco semanas». Entonces, cuando se incorporó a la Asamblea a cambio de que un diputado dimitiera y otros cuatro o cinco renunciaran a su acta, se explicó porque «es la mejor forma de expresar a los extremeños mi interés por ellos». Si entonces había que liberarse de la causa contra la Diputación de Badajoz, ahora la «excepcionalidad» de ser candidato es por asegurarse la condición de aforado de forma legítima, aun perdiendo las elecciones. Excepcional, sí.

Se trata de una excepción excepcional, sin duda, tan excepcional que en vez de llamarla excepción la llaman excepcionalidad.

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