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Opinión | A vista de Baluarte

José Ramón Bello Rodrigo

Anomalía democrática

La ciudadanía merece la celebración de debates públicos, libres y plurales, evitando escenarios y formatos orientados a favorecer a una de las partes

Pedro Sánchez junto a Miguel Ángel Gallardo.

Pedro Sánchez junto a Miguel Ángel Gallardo. / Jero Morales

El 26 de septiembre de 1960 sucedió un acontecimiento que marcó un antes y un después en las democracias occidentales. Los entonces candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Nixon y Kennedy, celebraron el primer debate televisado ante 77 millones de espectadores. Esta práctica llegaría a España en 1993 conformándose para los ciudadanos como una herramienta fundamental para conocer las principales propuestas de cada partido y discernir la elección del voto.

Extremadura lleva meses sumida en una inestabilidad creciente. A la ausencia de talante y talento para alcanzar acuerdos con los que elaborar leyes o plantear presupuestos equitativos se une el naufragio de una legislatura que terminó tras poco más de dos años de recortes de derechos y vaivenes ideológicos. Los servicios públicos esenciales como la educación, la sanidad y la dependencia están sumidos en un deterioro sistemático. La injusta política fiscal que privilegia a los que más tienen en detrimento de las clases trabajadoras complica la prosperidad de las familias. Los derechos humanos esenciales se han deteriorado como pago de las imposiciones de la extrema derecha con decisiones arbitrarias como la aprobación de la mal llamada Ley de Concordia.

El incompresible rechazo de Guardiola a un debate en RTVE se explica en la táctica de evitar rendir cuentas de su propio balance y al mismo tiempo esquivar confrontar sus propuestas hacia las familias, los trabajadores o los jóvenes extremeños.

A este conjunto de irregularidades se une la insólita negativa de la señora Guardiola para participar en un debate electoral en TVE. El incompresible rechazo se explica en la táctica de evitar rendir cuentas de su propio balance y al mismo tiempo esquivar confrontar sus propuestas hacia las familias, los trabajadores o los jóvenes extremeños. Para no tener que justificar su modelo y sus consecuencias se ha impuesto un silencio que privará a los ciudadanos de una saludable práctica electoral.

Nuestra democracia requiere juego limpio y reglas justas para todos y todas. Por ello la ciudadanía merece la celebración de debates públicos, transparentes, libres y plurales, evitando escenarios y formatos orientados a favorecer a una de las partes.

El PSOE de Extremadura, a través de su candidato a la presidencia Miguel Ángel Gallardo lo ha manifestado con rotundidad. No hay ningún temor a debatir donde sea y poder presentar las líneas principales del proyecto de los socialistas para nuestra tierra. Es esencial plantear un modelo renovado que garantice la prosperidad de las familias al mismo tiempo que refuerce nuestros servicios públicos. Defendemos una Extremadura que avance, generadora de empleo y oportunidades, que corrija la situación de bloqueo y parálisis tras dos años de gobierno del PP.

El verdadero debate se llevará a cabo a través de las urnas el próximo 21 de diciembre. Unos comicios donde el PSOE ofrecerá una alternativa clara: una Extremadura con un futuro prometedor, que mire hacia adelante con esperanza, con progreso y con dignidad.

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