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Opinión | Espectráculos

Con el mazo dando

Isabel Díaz Ayuso

Isabel Díaz Ayuso

Desde este pasado jueves, la derecha y la extrema derecha de este país están brindando con champán, pero no para conmemorar los cincuenta años de la muerte del dictador Franco, verdadero tapón que llevaba décadas impidiendo la democracia que quería la mayoría, sino porque lograron, a través de jueces afines, inhabilitar a un jurista que no es de los suyos, el fiscal general Álvaro García Ortiz, como en su momento lograron inhabilitar al juez Baltasar Garzón. Cincuenta años después de la muerte del caudillo, sigue habiendo cargos y posiciones en España en las que tienes todas las ventajas si eres de derechas, pero que son un campo de minas si eres de izquierdas.

A los delincuentes de derechas se les procesa tarde, si se les llega a procesar, cuando ya su encausamiento no hace apenas daño a su partido. A los de izquierdas se les procesa a todo trapo, fijando las fechas en que pueda perjudicarlos más, influyendo decisivamente en el devenir político

La justicia es un ideal, en el que la gente se esfuerza por creer aunque todos los hechos demuestren que no existe: lo que existe es el derecho y el orden, y si es cierto que el poder judicial es necesario como contrapeso del ejecutivo y el legislativo, es evidente que suele beneficiar a los poderes tradicionales: en Estados Unidos, que pese a todo es un país de tradición democrática, el poder judicial condenó a Trump, aunque no sirviera de nada. En España, país donde la transición a la democracia se hizo a costa de concesiones a los beneficiarios del franquismo, la judicatura es un bastión de la caverna, como se ha mostrado en múltiples ocasiones, y se sigue mostrando en la celeridad con la que procesan a los imputados de izquierdas y la parsimonia y el cariño con que tratan a los corruptos de derechas. Que se vea si no a Cristóbal Montoro, o a Mazón.

A los delincuentes de derechas se les procesa tarde, si se les llega a procesar, cuando ya su encausamiento no hace apenas daño a su partido. A los de izquierdas se les procesa a todo trapo, fijando las fechas en que pueda perjudicarlos más, influyendo decisivamente en el devenir político. Pasó en la Comunidad Valenciana, donde se destrozó la reputación de Mónica Oltra (para cuando se declaró su inocencia, ya daba igual), hundiendo a Compromís y facilitando la llegada al poder del negligente criminal, comensal del Ventorro. En Extremadura, el caso de Miguel Ángel Gallardo también se programa, paso por paso, para lastrar sus opciones como candidato a la presidencia. Y mientras, se intenta que consideremos víctima a los defraudadores como González Amador y a su pareja, y que veamos blanco lo negro y negro lo blanco.

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