Opinión | La fórmula compartida
La fuga de Guardiola
Extremadura merece mucho más. Y este 21-D, la ciudadanía hablará alto y claro

El secretario de los socialistas extremeños, Miguel Ángel Gallardo, junto al ministro de Transportes, Óscar Puente, en Don Benito.
Hay decisiones que revelan más de lo que se empeñan ocultar. El adelanto electoral anunciado tras dos años y medio de desgobierno en Extremadura, no surge de un eventual desencuentro para aprobar los presupuestos, sino del agotamiento de un proyecto que, en realidad, nunca llegó a despegar. La explicación oficial tiene la textura de un argumento improvisado, de esos que se pronuncian con prisa cuando la realidad ya ha dejado en evidencia al gobernante. No se rompió la negociación porque hacía tiempo que Guardiola había roto la voluntad de negociar.
La sensación es que Extremadura, una vez más, se ha convertido en el tablero en el que se mueven las piezas a distancia. Este adelanto electoral lleva la marca inequívoca del cálculo frío de Feijóo y de su dirección nacional. No es una decisión nacida del pulso de la tierra, sino de un juego estratégico que se libra en despachos madrileños de la calle Génova. Cuando la gestión se enmaraña, el manual dicta que hay que experimentar en Extremadura, una tierra a la que el PP jamás ha otorgado el lugar ni la importancia que merece.
La sensación es que Extremadura, una vez más, se ha convertido en el tablero en el que se mueven las piezas a distancia. Este adelanto electoral lleva la marca inequívoca del cálculo frío de Feijóo y de su dirección nacional. No es una decisión nacida del pulso de la tierra, sino de un juego estratégico que se libra en Génova
Esta falta de consideración con la tierra, contrasta con lo sucedido en otras comunidades (como Aragón o Cantabria) donde tampoco han logrado aprobar las cuentas autonómicas, sin que ello haya desembocado en un adelanto electoral. Y, por supuesto, difiere de lo ocurrido en Valencia donde no se han convocado elecciones a pesar de que Mazón, acorralado tras un año de maniobras dilatorias y mentiras vergonzosas que intentaba ocultar su nefasta gestión de la DANA, haya sido obligado a dimitir.
No fue suficiente la pérdida de 237 vidas humanas para concitar la connivencia del PP, el mismo PP en el que milita la señora Guardiola y su gobierno; el mismo que pacta con la extrema derecha, que miente y antepone sus intereses al bienestar de la ciudadanía. Se repite la misma lógica deplorable: poner al partido por encima del bien común.
Guardiola se esconde. Se oculta negándose a debatir. Ha rechazado el debate en RTVE y también al que el PSOE planteó a Canal Extremadura, proponiendo enviar a un subalterno en su lugar.
Y resulta especialmente indignante que la presidenta ausente comunique la decisión de parapetarse detrás de subordinados portavoces y precisamente la semana en la que conmemoramos el Día Internacional contra la Eliminación de la Violencia Machista. Extremadura no merece una dirigente que no trabaja, que vaga sin rumbo y que abandona sus responsabilidades.
Guardiola está a la fuga porque carece de proyecto de futuro para esta región.
Extremadura merece mucho más. Y este 21-D, la ciudadanía hablará alto y claro.
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