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Opinión | Editorial

Extremadura toma impulso industrial en medio del ruido electoral

La apuesta por microchips, energía y movilidad marca un cambio de rumbo que necesita compromisos firmes para consolidarse

Responsables de Diamond Foundry muestran uno de los diamantes producidos en la fábrica instalada en Trujillo.

Responsables de Diamond Foundry muestran uno de los diamantes producidos en la fábrica instalada en Trujillo. / Carlos Gil.

Desde que se anunciaran las elecciones autonómicas anticipadas, son muchos los que dicen que Extremadura está de moda. No sólo como campo demoscópico y de prospección para cada uno de los partidos políticos. El anuncio, esta semana, de una serie de inversiones e infraestructuras en la comunidad, arroja motivos legítimos de esperanza para la región. Pero conviene acercarse con cautela: se producen en plena precampaña electoral, por lo que son inevitables las dudas ante estos “Reyes Magos”, igualmente adelantados.

El anuncio, esta semana, de una serie de inversiones e infraestructuras en la comunidad, arroja motivos legítimos de esperanza para la región

Renfe pone en marcha desde mañana lunes cuatro frecuencias nuevas (dos en cada sentido) entre Cáceres y Badajoz. Las dos capitales de provincia dispondrán de conexiones en un tiempo que aventaja, y mucho, a la carretera: apenas 45 minutos, lo que facilitará, sin duda, el tránsito en general, pero que beneficiará sobre todo a los estudiantes y a los empleados que se ahora se desplazan en coche e, incluso, en el caso de los universitarios, puede replantearse el gasto extra añadido que supone una residencia para garantizarse llegar todos los días a tiempo a las clases. Ahora solo falta que, de verdad, los precios de los viajes sean accesibles al bolsillo de los extremeños y las frecuencias se mantengan de forma indefinida.

Comunicaciones en la región

Parece que algo se mueve en el panorama de las comunicaciones en la región, ya que ha sido esta semana, también, cuando se han conocido las pruebas, realizadas con éxito, para incluir a Badajoz y su terminal logística, en el corredor ferroviario denominado “autopista del mar”, por la que circularían las mercancías en trenes desde los puertos del Atlántico hasta el Mediterráneo, en Valencia. Una alternativa real para los viajeros y otra, aún en el plano hipotético, suponen avances en la capilaridad y vertebración del territorio regional. Pero la reivindicación principal sigue pendiente: la alta velocidad desde Lisboa a Madrid, aún demasiado lejana en el horizonte y a la espera de soluciones definitivas de trazado en Castilla-La Mancha y en Portugal.

Sin duda, el salto más ambicioso lo protagoniza la futura fábrica de microchips en Trujillo. El proyecto, impulsado por Diamond Foundry conjuntamente de carácter público-privado, prevé una inversión de 2.350 millones de euros

Sin duda, el salto más ambicioso lo protagoniza la futura fábrica de microchips en Trujillo. El proyecto, impulsado por Diamond Foundry conjuntamente de carácter público-privado, prevé una inversión de 2.350 millones de euros. La planta fabricará sustratos semiconductores basados en diamante sintético, con una tecnología puntera en Europa, orientada a satisfacer la demanda de sectores de alto valor añadido como automoción, defensa, microelectrónica o computación de alto rendimiento. El proyecto promete crear cerca de 2.100 empleos y, de materializarse, podría aportar al PIB en los primeros diez años alrededor de 2.150 millones de euros.

El anuncio representa una apuesta histórica de reindustrialización para Extremadura y una oportunidad real de cerrar un ciclo productivo con la fabricación de microchips, lo que implicaría un salto cualitativo muy necesario en una economía acostumbrada a depender de ciclos de bajo valor añadido. La apuesta tecnológica puede ser el verdadero revulsivo. Como dato de confianza al anuncio realizado, esta vez sí, a bombo y platillo tras el Consejo de Ministros, Diamond Foundry es uno de esos grandes proyectos que, sin necesidad de artificios, ha echado a andar de forma segura, a lo que se añade esta nueva inversión que situaría a Extremadura a la vanguardia de la fabricación de elementos muy demandados y que están centralizadas, principalmente, fuera de Europa.

Bloqueo a los presupuestos

Pero hay motivos de recelo, más allá de coincidir dicho anuncio, en el calendario, con la fanfarria preelectoral. Al tratarse de un proyecto mixto gestionado desde Madrid, con la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, (SETT) participando como brazo inversor del Estado, cabe preguntarse qué sucederá si el bloqueo a los Presupuestos Generales del Estado impide desembolsos o retrasa los fondos comprometidos. También resulta paradójico que semejante decisión se haya comunicado desde Madrid y no en el lugar al que está destinado. Es muy posible que la explicación esté relacionado con el temor a otra disputa ante la Junta Electoral, en el contexto de la precampaña ya caldeada con el cruce de denuncias entre los dos principales partidos políticos.

Como contraste, el pasado jueves se comunicaba desde su sede extremeña la ampliación de la planta de Faramax, en Malpartida de Plasencia. Nueve años después, esta fábrica de de transformadores y reactores eléctricos es una realidad tangible, lo mismo que su extensión. La nueva inversión de 37 millones de euros incluye la instalación de nuevos laboratorios de alta potencia y líneas de producción de equipos complejos que reforzarán su capacidad productiva en un sector marcado por la competitividad. Se prevé alcanzar los 563 empleos directos. Y, sobre todo, demuestra que se pueden producir, en Extremadura, componentes estratégicos para la transición energética, exportarlos y generar empleo estable. La revolución soñada.

Los anuncios de la semana pueden transformar la economía extremeña, aportando industria avanzada, empleo de calidad, mejor movilidad y una conexión más real con el resto del país y Europa. Pero la prudencia impone mantener la lupa encendida. Porque el progreso real no se anuncia con grandes titulares en tiempos de propaganda, se construye con hechos, los que sigue aguardando Extremadura.

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