Opinión | Es decir
Una manifestación
Difícilmente podía ser «sin siglas», como se dijo que debía ser

Feijóo en la manifestación del domingo. / FERNANDO VILLAR
Difícilmente podía ser «sin siglas», como se dijo que debía ser, la manifestación convocada por el Partido Popular el domingo. Tan difícil como que fuera distinta de las seis anteriores, pese a que, desde la de junio, el Gobierno –desvincúleselo ya del Partido Socialista, o al menos del socialismo– ha tenido que exhibir algunos cadáveres, en lugar de sentarse a verlos pasar: de la prisión de Cerdán a la de Ábalos y Koldo García, más el fiscal general del Estado, sentenciado sin sentencia, y la pérdida de Carles Puigdemont, quien, ahora sí, obliga a gobernar sin presupuestos y sin poder legislativo, como sugirió el propio presidente en septiembre de 2024, reunido el comité federal del partido.
Difícilmente podía ser sin siglas –o daría igual– mientras se sostuviera el mismo lema, la necia disyuntiva de «¿Democracia o mafia?», una pregunta que demanda elegir entre dos conceptos antitéticos, entre un sistema político y una organización criminal, lo cual es peor que antitético: es ofensivo por su posición de igualdad, desde que se ponen en pie de igualdad, como si fueran dos opciones perfectamente legítimas. (Sin necesidad de verla escrita, cabe apostar a que la palabra «mafia» figura con mayúscula inicial, por enfatizar la igualdad: «¿Democracia o Mafia?».) Se entiende que el carácter mafioso de la corrupción le dé mucho juego electoral en la calle al candidato Feijóo, pero no al líder de la oposición, que no debe hacer oposición con los trapos del rival, sucios o no.
Se entiende que el carácter mafioso de la corrupción le dé mucho juego electoral en la calle al candidato Feijóo, pero no al líder de la oposición, que no debe hacer oposición con los trapos del rival, sucios o no
Por lo demás, la manifestación fue para protestar y, como en cualquier protesta, reivindicar. No hay manifestación sin protesta y no hay protesta sin reivindicación. Así pues, ¿contra qué se protestó el domingo? Lo cínico habría sido afirmar que contra el Gobierno, e intentar argumentarlo. Contra el Gobierno sería porque todos en él, al igual que ocurre en el partido, están impregnados de sanchismo, por decirlo pronto y mal. Pero se protestó contra el presidente, o, muy concretamente, contra Pedro Sánchez Pérez-Castejón, y con esto está dicho todo. En cuanto a qué se reivindicó, no elecciones, desde luego, como ya habría confirmado Feijóo dos días antes en Barcelona: «No me faltan ganas para una moción de censura, me faltan votos». Y, sin perder la sinceridad, animó a los empresarios catalanes a que intercedieran por él ante Puigdemont.
Fue una manifestación más, no pregunten.
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