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Opinión | Nueva sociedad, nueva política

Paco Salazar y el pecado original del sanchismo

La corrupción llegó a Ferraz y Moncloa el mismo día en que los ‘elegidos’ de Sánchez tocaron poder

Francisco Salazar.

Francisco Salazar. / EL PERIÓDICO

Francisco José Salazar Rodríguez, Paco Salazar, se paseaba ufano por los alrededores del Palacio de Congresos de Madrid, el 18/06/2017, recién terminado el XXXIX Congreso del PSOE. Ocurría apenas un mes después de que Pedro Sánchez venciera en las primarias a Susana Díaz, gracias al amplio apoyo de los militantes (mientras no se demuestre lo contrario: existen indicios de que las primarias fueron amañadas).

Sánchez pudo ser candidato gracias a los militantes libres e independientes del PSOE, que le sostuvieron cuando la inmensa mayoría de dirigentes y cargos del partido le abandonaron a su suerte tras el aciago 01/10/2016, siendo depuesto por el Comité Federal. Esta historia no me la ha contado nadie, porque uno de los primeros actos de apoyo a Sánchez en España se celebró en Mérida, con Zaida Cantera y Odón Elorza, el 22/12/2016, y contribuí a organizarlo.

Me acerqué a Salazar, borracho él de éxito y poder, aquel mediodía del 18/06/2017, recién terminado el cónclave socialista, para preguntarle por qué los militantes libres e independientes de Extremadura, a los que yo representaba, no tenían presencia alguna ni en la Ejecutiva Federal ni en el Comité Federal. Me respondió: «No se le puede entregar al líder una carta como la que le disteis».

Los militantes libres

Aunque fueron los militantes libres e independientes los que le salvaron de su muerte política en 2016, cientos de cargos y dirigentes se fueron subiendo al carro a medida que parecía que Sánchez podía ganar. Lógicamente, no tenían los mismos intereses. Los cargos y dirigentes pretendían incorporarse a las amplias redes clientelares del partido, y los militantes libres e independientes querían transformar el PSOE.

Las injerencias del equipo de Sánchez, incluido Salazar, consistieron en tomar partido siempre contra los militantes libres e independientes. En todas las CCAA, también en Extremadura. Pero en el caso extremeño pincharon en hueso, porque no estábamos dispuestos a agachar la cabeza y, aprovechando el mitin de Pedro Sánchez en Don Benito, el 08/05/2017, se le entregó en mano una carta en la que denunciábamos la situación. Le decíamos, entre otras cosas, al comienzo del quinto párrafo: «Todo esto significa que no has elegido bien a esos “representantes” […]».

Pero esas cosas, según me dijo Salazar, acusado hoy de acoso sexual, no se le pueden decir al líder. Extremadura solo estuvo representada por las redes clientelares del PSOE en aquel Congreso. Del mismo modo que Ábalos era red clientelar valenciana, Cerdán red clientelar navarra, Lastra red clientelar asturiana o Salazar red clientelar andaluza.

Todos ellos han disfrutado durante estos años de lo que buscaban: dinero y poder. Pero nosotros teníamos la razón, tal como quedó por escrito en aquella carta que redacté personalmente en mayo de 2017. Y así fue como la corrupción llegó primero a Ferraz y luego a Moncloa. Porque todo tipo de corrupción empieza siempre por la corrupción moral y por el abuso de poder.

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