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Opinión | La curiosa impertinente

Fiscal, Tezanos y feminismo

Sánchez sabe humillarse cuando toca y ahora, alarmado ante el descontrol de daños, se aferra al feminismo que tan arteramente traiciona

Francisco Salazar en una foto de Archivo.

Francisco Salazar en una foto de Archivo. / PSOE

Dice el juez García Castellón que García Ortiz es una bella persona y dicen otros que ha caído por pardillo. En la mente de muchos ha sido un manejadito que se creyó protegido y su protector intentará minimizar los daños en el tribunal de Conde Pumpido.

Queda así el ex fiscal general como un ejemplo icónico de servidor fiel hasta la cruz, en su caso, de Sánchez, al estilo menos chulesco pero igual de leal a la voz de su amo que Tezanos, que se mantiene firme porque el CIS siempre acierta: Sánchez puede volver a ganar y Feijóo era amigo de un narco. Como si su amado líder no hubiera sido uña y carne de puteros, presuntos corruptos y acosadores denunciados o sin denunciar.

El gobierno sigue sin acatar la sentencia, y en la prensa entregada a la defensa gubernamental se escandalizan y critican a los mayoritariamente conservadores magistrados que es que están tan tontos que ni siquiera saben por qué lo condenan. Nada les importa que en palabras del propio García Castellón hubiera muchos juristas que «tenían claro que el fallo no podía ser más que condenatorio, porque la nota de prensa recoge elementos que una persona encausada había proporcionado de forma particular, reservada y secreta a la Fiscalía. Estamos ante una condena del artículo 417, por lo menos, del Código Penal». Sólo les vale lo que opinen las juezas progresistas.

Alegría reconoce ahora que fue un error reunirse con Salazar, y nos hace partícipe desde su tribuna, casi con lágrimas contenidas, de su dolor por la traición, que ahora hay que dramatizar como si fuéramos a olvidar tan porque sí su encuentro en el ámbito privado que justificaba muy digna no hace ni una semana

Y en otro orden, mejor desorden, de cosas, Alegría reconoce ahora que fue un error reunirse con Salazar, y nos hace partícipe desde su tribuna, casi con lágrimas contenidas, de su dolor por la traición, que ahora hay que dramatizar como si fuéramos a olvidar tan porque sí su encuentro en el ámbito privado que justificaba muy digna no hace ni una semana.

Sánchez sabe humillarse cuando toca como le vemos a diario con Junts y ahora, alarmado ante el descontrol de daños, se aferra al feminismo que tan arteramente traiciona, dice que aprende sus lecciones y llama a los casos de acoso sexual, acoso laboral, que suena mal, pero no tanto

Allá quien se crea sus golpes de pecho.

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