Opinión | Tribuna
Que no sueñen nuestros sueños

La candidata de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, en el centro. / Jorge Valiente
Desde Unidas por Extremadura llevamos repitiendo lo mucho que nos jugamos en estas elecciones. Probablemente, ante tanta promesa vacía y tanta frase hueca, creas que lo único que se dirime es el futuro de los candidatos a ocupar la Presidencia de la Junta, algo ajeno al común de los mortales. Y no es así.
La política, a pesar del ruido, muchas veces intencionado, no va de lo que hacen ‘los políticos’, sino del bien común, de cómo resolvemos y jerarquizamos las necesidades colectivas. Sólo los que tienen la vida resuelta no necesitan de la política, y por eso quieren que te alejes de ella.
Pero en estas elecciones nos jugamos mucho. Por sus competencias, las comunidades autónomas tienen entre sus cometidos igualar los derechos y oportunidades, que son diferentes dependiendo de la cuna en la que naces. Depende de una comunidad autónoma, por ejemplo, que el derecho a la salud no dependa de tu dinero, que la educación sea un ascensor social y no esté estropeado.
Cuando, para proveer un servicio público como la educación infantil, alguien, en lugar de generalizarla como un derecho de todos, da un cheque para que acudas al mercado a proveerte del servicio sabe que hay gente que no accederá por recursos o porque vive en un pueblo pequeño, no ‘rentable’ para el mercado. Cuando mantienes una lista de espera insoportable en la sanidad o en la dependencia, lo haces con la tranquilidad de que a ti no te afecta porque te puedes proveer con un seguro privado. Y si en vivienda dices que la mejor política es no hacer nada y respetar la ‘libertad’, lo haces porque tienes techo y patrimonio que vas a heredar. Cuando alguien hace esto, y esta es la política que practican las derechas, oculta sus intereses y objetivos, pero claramente ha tomado partido y ha jerarquizado las prioridades, y la igualdad y la justicia no están entre ellas.
Frente a ellas, estamos quienes creemos que no solo hay que defender lo que tenemos, sino solventar y ampliar un Estado Social averiado, con numerosas grietas y heridas que amenazan su existencia. Y que lo tienen que pagar quienes les va mejor en la vida, no la clase trabajadora, como hasta ahora.
Estas elecciones también van del futuro papel de Extremadura. Extremadura lleva mucho tiempo con un papel de periferia olvidada, de tierra de saqueo, de expolio de recursos humanos y materiales. Para ese papel es necesario que la Presidencia de la Junta la ostente un capataz de una colonia, obediente y sumiso ante los intereses de los centros de poder político y económico.
Nosotros creemos que es necesario decir que ya basta. Basta de ninguneo y sumisión. Somos dueños de enormes potencialidades y merecemos ser dueños nuestro futuro. Que la historia de Extremadura se escriba aquí, sin tutelas y con la cabeza alta. Merecemos soñar nuestros sueños.
*José Antonio González es candidato por Unidas por Extremadura.
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