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Opinión | Editorial

Los intereses de Extremadura

Tras dos años de gobierno de Guardiolay la crisis del PSOE, el empate de 2023 se ha deshecho sin paliativos

Urna en Extremadura.

Urna en Extremadura. / El Periódico Extremadura

La composición de la Asamblea de Extremadura en las elecciones del próximo domingo 21 de diciembre experimentará un cambio notable, de confirmarse los resultados del sondeo realizado por Gesop para Prensa Ibérica. Tras dos años de gobierno de María Guardiola, el empate a 28 escaños entre PP y PSOE que se produjo en 2023 da paso a una victoria clara de la actual presidenta. Tras un adelanto electoral forzado por la negativa tanto de Vox como del PSOE a pactar los presupuestos de 2026, Guardiola se encontrará de nuevo con la necesidad de llegar a acuerdos con unos o con otros, pero con algunas diferencias no menores . Tendrá delante a un Vox reforzado, que podría pasar de 5 a entre 11 y 13 diputados, pero cuyo voto afirmativo podría ya no ser imprescindible para la investidura, y a unos socialistas que habrán pagado el huracán que sacude a su partido.

La encuesta refleja que aunque los populares ganarán las elecciones no alcanzarán una mayoría absoluta y, en el mejor de los casos, se quedarían con el mismo número de escaños que tienen ahora, 28, e incluso podrían perder dos. Aun así, el alto índice de indecisos entre los antiguos votantes del PP (10%) y del PSOE (15%) podría llegar a modificar el resultado final e, incluso dentro de las horquillas de la encuesta, Guardiola podría llegar a quedar por encima de la suma de las dos candidaturas de izquierdas, haciendo inviable una candidatura alternativa y suficiente una abstención de Vox, a diferencia de 2023. El PSOE, encabezado por Miguel Ángel Gallardo, un candidato investigado en el caso de presunta prevaricación y tráfico de influencias que afecta al hermano del presidente Pedro Sánchez, registraría una caída notable al pasar de 28 a entre 19 y 21 escaños. Unidas por Extremadura subiría de cuatro a entre seis y siete escaños. De hecho, la candidata de ese grupo, Irene de Miguel, supera al socialista en la calificación de los encuestados y está medio punto por encima de Gallardo en preferencia para ser presidenta. La mejor valorada en ambos aspectos es, no obstante, la presidenta Guardiola , algo que puede hacer reflexionar a algunos de sus socios sobre hasta qué punto podrán presionarla en las previsibles negociaciones poselectorales.

El resultado del sondeo, y un dato tan llamativo como la falta de correspondencia entre el bajo índice de conocimiento y popularidad del candidato de la extrema derecha y los resultados que se pronostica que puede obtener, muestran hasta qué punto la presencia de los líderes llegados de Madrid (y del barrizal que desde ahí llega) desvía el foco del debate de los problemas propios de Extremadura, que los extremeños centran principalmente en la falta de oportunidades, la agricultura, el empleo o las comunicaciones, y lo coloca en la irritante polarización política, que se ha convertido en el pan de cada día en la política española.

Son las políticas de cercanía las que se tienen que dilucidar en estas elecciones, aunque su discusión quede aparca. Nada hace pensar que esta realidad vaya a cambiar. Pero sería bueno recordar que, sin hurtar a nadie ningún tipo de debate, tampoco se les puede sustraer a los extremeños el derecho a escuchar las recetas que cada partido ofrece para sus problemas y a decidir su voto sin injerencias. Y aún más, a que al día siguiente de las elecciones, las decisiones que se tomen sobre fórmulas de gobernabilidad se tomen pensando en sus intereses y necesidades.

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