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Opinión | Extremadura desde el Foro

Caucus extremeños

Arranque de la campaña electoral en Extremadura

Arranque de la campaña electoral en Extremadura / EP

Es cierto que no hay un paralelismo exactamente fiel, porque los famosos ‘caucus’ en las elecciones presidenciales norteamericanas son una suerte de primarias avanzadas. Pero, claro, tirando de los socorridos clichés, cada vez que se mencionan, siempre se subraya su condición de ‘antesala’ del proceso electoral y su carácter de ‘vaticinio’ del resultado final. Mucho de eso se dirime en las urnas extremeñas este prenavideño domingo de diciembre.

La campaña ha ido por los cauces habituales y ha mostrado exactamente lo que esperábamos de cada uno de los protagonistas, que han interpretado sus papeles con entrega. Así que, por evitar bostezos, mejor pasar de puntillas por esta parte. La cuestión no es si se produce la «amarga victoria» que muchos pronósticos apuntan para Guardiola, sino el día después. Y aunque la mayoría de los análisis lo han obviado, o al menos dado menor crédito, existe un escenario perfectamente probable: que todo continúe (casi) igual.

Por supuesto, cada sede contará su película la noche dominical. Ya sabemos que la derrota electoral, incluso si es ostensible e inapelable, no tiene más padres que los que señalan/aprovechan dentro de las propias filas. Nada de eso es obstáculo para que pueda haber una insatisfacción generalizada tras las urnas porque las piezas vuelvan, semper idem, a su casilla de salida.

Aunque evitan reconocerlo, los populares manejaron encuestas internas que les situaban en el rango de la ansiada mayoría absoluta. Que no habrán servido de espoleta, pero tampoco de freno. Ocurre que en ese tipo de encuestas la muestra siempre parece seleccionada con el mimo de un jardinero que solo riega, estratégicamente, las flores que le gustan. Un arma de doble filo.

La realidad del sistema electoral extremeño dicta que la obtención de una mayoría absoluta es difícilmente alcanzable. Incluso Monago, que llegó a acumular un 46% del voto, no solo no obtuvo la absoluta sino que perdió el gobierno por la suma de la izquierda. Arrancar unos escaños más por parte del PP no es magro botín, y suponen seguro un refrendo al gobierno de Guardiola. Una legitimidad de corto alcance y baja intensidad que puede no servir para tener más fuerza negociadora con tu único compañero de baile posible: Vox

Para la formación de Abascal (nunca mejor dicho en esta campaña) todo son parabienes. Los augurios son especialmente favorables. Pero, incluso doblando su actual presencia en Mérida, ¿tienen la capacidad de imponer a un partido que triplica su peso?,¿se harán acreedores de una nueva repetición electoral?

En el otro lado del arco, todo lo que no sea un descalabro será bien recibido en un partido socialista que hace (voluntaria) elipsis de estar muy lejos de ser líder en un feudo tradicionalmente suyo. Saben que perderán escaños, pero una caída que no les deje lejos de su posición actual es posible. En Podemos, calma chicha: mismo resultado pero, ¿sin recoger voto del PSOE?

Veremos si ocurre un gatopardismo. En pocas horas.

*Alberto Hernández Lopo es abogado experto en finanzas.

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